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Zaragoza, el ayuntamiento de las candidaturas menguantes

Las listas de las que salieron los ediles que este sábado constituyen el nuevo consistorio de la capital aragonesa quedaron el 26-M, con la excepción del PP y ZeC, claramente por debajo de las afines que ese mismo día concurrían a las autonómicas y las municipales, en un patrón todavía más acusado en relación con los resultados del 28-A y que rompe la tendencia de las últimas convocatorias

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La mayoría de las formaciones políticas empeoraron a escala municipal los resultados que sus siglas obtenían en el ámbito autonómico y el europeo.

Será, o mejor dicho lo es desde el 26 de mayo, el ayuntamiento de las candidaturas menguantes: las listas que concurrieron a las elecciones municipales del 26 de mayo en Zaragoza rompieron una tendencia constante en las últimas convocatorias y obtuvieron, con la excepción del PP y de ZeC, menos votos que las que ese mismo día presentaban sus partidos, o sus espacios políticos afines, a las autonómicas.

Esas diferencias, más acusadas si la comparación se realiza con las autonómicas de esa misma jornada y mayores si la referencia son los resultados de las generales del 28 de abril, parecen confirmar lo que los sociólogos y los politólogos llaman un “entorno VICA”, acrónimo de las palabras Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad acuñado por Narciso Michavila.

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¿Y eso qué quiere decir? Básicamente, y tecnicismos al margen, que la segmentación y la fidelización del voto que se daba en las primeras décadas de la democracia ha saltado por los aires, que los “suelos” de resultados mínimos que se atribuyen a los partidos van cobrando aspecto de entelequia, de mito, y que cada vez es más frecuente que un elector se incline por opciones distintas para cada urna que le ponen delante, ya sea por afinidad o por rechazo. Y, también, que los trasvases entre abstención y voto tienen tanta importancia como los que se dan de una marca a otra.

En el caso de las elecciones municipales celebradas en Zaragoza, las horquillas con las autonómicas y las europeas, que alcanzaron niveles del 7,9% en el caso de C’s, subieron al 17,8% en el PSOE, llegaron al 28,6% con Vox y se dispararon al 48,9% para Podemos-Equo, se produjeron al mismo tiempo que aumentaba la participación: en las locales emitieron votos válidos 2.138 zaragozanos más que en las comunitarias y 2.404 más que en las de las Cortes de Aragón, en las que también hubo, respectivamente, 366 y 581 blancos y nulos menos. Fueron, en cualquier caso, 61.840 menos que el 28 de abril, cuando nulos y blancos llegaron a 6.552.

¿Pudo influir que la oferta de candidaturas fuera más amplia en las municipales? Según se mire: los ciudadanos se encontraron con 19 papeletas distintas para el ayuntamiento por 16 para la comunidad autónoma y 32 en las europeas, mientras que en las generales ‘solo’ había trece.

PSOE: La lista de Pilar Alegría para el consistorio obtuvo, con 91.739 votos, 791 menos que la de Javier Lambán para las Cortes y 19.790 menos que la de Josep Borrell para Bruselas. El candidato municipal del PSOE se había impuesto al autonómico tanto en 2011 (Juan Alberto Belloch/Eva Almunia) como en 2015 (Carlos Pérez Anadón/Javier Lambán), aunque no cuatro años antes (Belloch/Marcelino Iglesias) en una comunidad en la que, tradicionalmente, el voto local tira del autonómico. La diferencia con las 119.428 papeletas encabezadas por Susana Sumelzo solo cuatro semanas antes se dispara hasta las 27.689.

PP: Es el único partido cuya lista local derrota a la autonómica de manera habitual, tal y como ocurrió en 2015 y 2011. El 26 de mayo, la candidatura de Jorge Azcón le sacó 7.141 votos a la de Luis María Beamonte, que quedó a 89 de la europea, para llegar a 71.818. Se trata, por otro lado, de la única lista que mejora los resultados de las generales, en este caso por 4.423 sufragios.

C’s: Los naranjas son uno de los partidos que más sufren la volatilidad, con más de una cuarta parte de votantes ‘flotantes’, que son los que separan las 59.677 papeletas que Sara Fernández obtuvo en las municipales de las 84.270 que recogía la lista de Rodrigo Fernández cuatro semanas antes. Entre ambos se sitúan las 64.485 de la candidatura autonómica de Daniel Pérez, virtualmente empatado con la europea. La candidatura local se había impuesto a la autonómica por algo más de 3.000 votos en la primera comparecencia de Ciudadanos, en 2015.

ZeC/IU: El binomio sería, junto con el PP y pese al desplome de sus apoyos, el único que mantiene la tradicional victoria del candidato local el último domingo de mayo de cada cuatro años, con 33.005 papeletas para la candidatura municipal de Pedro Santisteve por 13.775 para la autonómica de Álvaro Sanz, aunque la desproporción entre ambos registros, cercanos al 3/1, invita a pensar que no se trata de dos marcas vinculadas por los votantes. La suma de ZeC y Podemos-Equo en el ayuntamiento (53.289) supera con claridad a la de los morados e IU en las Cortes (43.925), algo que no había ocurrido cuatro años antes entre la confluencia (80.040) y sus marcas autonómicas de referencia (94.793).

Vox: Los registros del partido de ultraderecha son la prueba del nueve de la volatilidad, ya que la lista municipal encabezada por Julio Calvo obtuvo, con 20.392 votos, apenas la tercera parte de los apoyos que ese mismo candidato había registrado cuatro semanas atrás en la lista del Senado (59.003). La opción local sacó el mismo día un 6,2% menos de papeletas que la autonómica de Santiago Morón (21.737) y un 28,5% menos que la europea tras dejarse casi tres de cada cinco sufragios en relación con las generales (49.027).

Podemos-Equo: Es, con claridad, el más afectado por la volatilidad, según revela la escala de resultados de las listas de Violeta Barba en las municipales (20.284), Maru Díaz en las autonómicas (30.150) y las europeas (39.631). Los resultados de estas últimas, en las que los morados se presentaron coaligados con IU bajo la marca Unidas Podemos, prácticamente duplican a los locales. Las brechas se disparan si la comparación se abre a las generales de cuatro semanas atrás, en las que la lista de Pablo Echenique alcanzó, también en confluencia con IU, 58.407, casi el triple que en las locales.

Los aragonesistas: Tanto Cha, que recuperaba una tendencia de 2011, como el Par, que la registraba por tercera vez consecutiva, obtuvieron mejores resultados en las elecciones autonómicas que en las municipales. Los primeros, con una desventaja de casi 9.000 votos (36,4%) entre la candidatura que encabezaba Carmelo Asensio (15.511) y la que abría José Luis Soro (24.381). Los segundos, con un hándicap similar (33,5%) aunque de menos de 3.000 entre la lista de Elena Allué (5.520) y la de Arturo Aliaga (8.303).

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