Inicio Despeinadas de Pepa Thérèse Izay Kirongozi, la creadora de Robocop en el Congo

Thérèse Izay Kirongozi, la creadora de Robocop en el Congo

Enormes robots diseñados por las ingenieras de Women´s Tecnology, cuya presidenta es Thérèse Izay Kirongozi, están ayudando a dirigir el tráfico en Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo

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Thérèse Izay Kirongozi

Según informes de la OMS, cada hora mueren 26 personas en accidentes de tráfico en África, y únicamente tienen el 2% del parque automovilístico mundial. Eso los convierte en la causa principal de fallecimiento. Además, las víctimas más comunes son niños y mujeres. Aunque hay señales, hay muchos conductores que no han estudiado y no saben interpretarlas, por eso a Thérèse se le ocurrió diseñar algún sistema para el control del tráfico. Respecto a los guardias, no siempre están cuando se les necesita. Por ello, decidió diseñar un robot que todo el mundo pudiese entender.

Thérèse nació en Kinshasa, República Democrática del Congo, el 3 de junio de 1973. Durante una entrevista de prensa dijo que nunca se había planteado dedicarse al campo de la tecnología, que incluso comenzó sin entusiasmo los estudios en el Instituto Superior de Técnicas Aplicadas (Ista). Nada la hacía pensar que estuviera predestinada a ser inventora y emprendedora, aunque siempre había soñado con un dispositivo que evitase los accidentes, ya que vio a su hermano aplastado por un vehículo cuando ambos eran tan solo unos niños. Ahora, gracias a su trabajo y al de las científicas que lidera en la cooperativa Women´s Tecnology, un robot de varios metros dirige el tráfico al lado de un colegio en uno de los cruces más peligrosos de Kinshasa. Lleva cámaras de vigilancia en los hombros, paneles luminosos en los brazos con los colores de los semáforos, y otro solar encima, con el que se carga de energía. Las Women´s Tecnology lo construyeron de forma artesanal, soldándolo a mano.

Robot de tráfico
Mailrelay, email marketing

La primera generación de robots costó alrededor de 15,000 dólares cada uno, mientras que la penúltima generación, presentada el 4 de marzo de 2015, costó aproximadamente 27,500 dólares por unidad. La última generación está en curso de fabricación ahora.

Inicialmente se colocaron en dos ubicaciones en Kinshasa a finales de 2013 y en 2015 se instalaron tres más en Kinshasa (Tamuke, Mwaluke y Kisanga) y uno en Lubumbashi. En Kinshasa, los primeros modelos se ubicaron en algunos centros públicos e instersecciones importantes (Place Victoire, tienda Kintambo, ex avenida del 24 de noviembre, Boulevard du 30 Juin, Boulevard Lumumba, Boulevard Triomphal), donde el número de accidentes ha disminuido de forma significativa. Pesan 250 kg cada uno, miden 2.5 metros de altura y están hechos de aluminio para soportar mejor el clima ecuatorial. La autonomía se la proporciona un panel solar colocado sobre su cabeza.

Estos robocops de tráfico pueden girar el pecho y levantar los brazos como lo haría un oficial de tráfico humano para detener los vehículos en una dirección y permitir su flujo en otra. Algunos incluso pueden detectar peatones y están programados para «hablar», para decir cuándo se puede cruzar la calle o no. Tiene cámaras fijas en los ojos y los hombros para filmar el tráfico continuamente. Gracias a la antena fijada en su cabeza, los datos pueden transmitirse a un centro de control a través de una transmisión de Protocolo de Internet (IP).

La población local ha aceptado a estos automátas con entusiasmo y ya hay otras ciudades congoleñas que quieren tenerlos en sus calles. En Matadi, Likasi, Lubumbashi y Goma, en el este del país, estos robots son ahora parte del paisaje y les resultan familiares tanto a los conductores como a los peatones, quienes los respetan incluso más que a los policías de tránsito.

En 2018 el proyecto fue premiado en Atlanta, y el Museo Tervuren en Bruselas incluye una copia del robot inteligente en su colección de obras de arte.

Women’s Technologies también tiene la intención de exportar, ya que Angola, Congo, Costa de Marfil y Nigeria se han interesado por los robots. Thérèse ya está imaginando la fabricación de robots de limpieza de carreteras, robots que pueden intervenir en un entorno tóxico, etc. Es la prueba de que las mujeres tienen un papel importante que desempeñar en el proceso de industrialización del continente africano.

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