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Tectónica política

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¡Cuánto ruido de repente! ¡Qué invasión de calor! ¡Cuánta gente sonrojada! Y ahora ¿Ya no se puede hacer nada? 

Parémonos a pensar ¡por favor! Llevamos tantas horas de debate institucional y televisado que el análisis sosegado parece una cuestión de antaño o de muy pocas voces, y a los que menos les creían y más endemoniaban más lecciones nos dieron de ello. La sofoquina de este verano no se combate ni con agua de manantial ni con el mejor de los abanicos, sino con sosiego y responsabilidad. 

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El panorama político estatal actual es complejo más, si cabe, tras esta investidura fallida, es una visión con tantas tonalidades como podemos encontrar en la paleta de colores, pero no olvidemos que esta diversidad de gamas, de visiones, de comprensiones y opiniones tiene traducción en el foco político y mediático de hace poco menos de cinco años. Hablemos de lo que me atrevo a llamar el resurgir de la vida política, la revolución de los debates o el cambio de rumbo de una máquina oxidada que queremos convertir en una auténtica Nave Nodriza, en definitiva, lo que podemos comprender como «La teoría de la tectónica de placas política». 

El movimiento de los andamiajes políticos, no caigamos en pánico, no dejará que caigan los cimientos, abstenerse los espasmos desmedidos y odios desmesurados cuando a quien se olvida que Podemos no llegó para ser súbditos de nadie, ni a ser palmeros de élites ni mucho menos de aquellos a los que en su día llamábamos casta y ahora seguimos miramos a los ojos para decirles que continuamos aquí. No seamos absurdos en los análisis propios: reconozcamos los fallos, hagamos estudios exhaustivos de los errores, lloremos las penas, maldigamos los resultados electorales, pero el camino de rosas de la política ya lo caminaban otros y en 2015 llegamos a las instituciones a eliminar tantas espinas como beneficiarios de la acomodación política existían. No lo podríamos fácil, no desistiríamos al intentar llevar a cabo nuestro programa y en definitiva, dentro de las fechas para no tocar el hastío ciudadano, lo estamos haciendo, hay tiempo hasta septiembre y si entonces no hay acuerdo ya nos cabrearemos, maldeciremos contra la calma pero hasta entonces, hasta ese noveno mes, todo lo demás son suposiciones, hablar de más, ruido, fuego con ganas de enfrentar, desprestigiar y solventar de cualquier modo cualquier posible pacto a nivel estatal para impedir que esa derecha rancia recortadora de derechos y libertades nos recuerde tiempos peores. No me traten de ilusa ni de enamorada de una sola tonalidad morada, esto es más serio que lo platónico, el panorama es complejo, cierto, pero habrá que seguir demostrando que el pulso para garantizar los derechos básicos y sociales sigue vigente a la par que poder seguir siendo el mayor dique contra las políticas de derechas cuyo fin es opuesto. 

Déjenme retomar unas líneas antes y es que es curioso pero el movimiento de las placas tectónicas se origina sigilosamente, procedentes del movimiento y generando más movimiento pueden cambiar el paisaje dando explicación a posibles terremotos y volcanes y ahí nos encontramos, en este ir y venir de la tierra,  en ese debate arduo, pedregoso, en ocasiones causa miedo, pero es capaz de mostrarnos con el paso de los años un paisaje que realmente esté más cerca del horizonte que tantas y tantos han imaginado, luchado y perseguido. Se ha hecho tambalear la tierra rígida pero confortable de quienes llevaban tanto tiempo perpetuando el blanco y negro, la política bajo tierra y de ultratumba que desconoce los problemas reales y sin polvo en los zapatos ni lágrimas en los ojos siguen apretando los dientes y alzando sin vergüenza el brazo para quedarse en su anclado, añejo e impostado pasado. Y aquí están las mismas piedras y peñascos de siempre: la monarquía, el alto clero, el Ibex 35, Florentino Pérez, Villarejo, y hasta si quieren Bertín Osborne, señoros en su genérico, amigos de los (tres o cuatro, depende desde la comunidad desde la que se mire) de Colón en lo particular, de la España de antaño, de la tierra sin color, de la vida sin grandes sobresaltos no vaya a ser que algo desmonte lo que se han encargado de tapiar desde el odio y la ambición del dinero. 

Hay tantas veces que me pregunto ¿qué hubiera ocurrido si Podemos no hubiera surgido  como magma, no hubiera nacido de las calles con la finalidad de reflejar en las instituciones el clamor de quienes nunca pudieron ser escuchados? Los Pirineos, los Alpes o el Himalaya no surgieron de la nada, el roce de unas placas con otras, la interacción de unos límites con otros, provocaron su nacimiento y es que este trascurrido no se da solo, no somos un agente único, habrá que saber dialogar, debatir, comprenderse, respetarse, saber sobrellevar el ruido terrestre y lograr con serenidad ese horizonte donde se esconde la clamorosa utopía: la soberanía popular, los derechos y libertades sociales. Eso sí, no seamos idiotas, cualquier paisaje natural precisa de luz, de transparencia y de un grupo homogéneo que lo partícipe, de lo contrario seguiríamos traduciendo la acción política en los mismos capítulos de historias pasadas, en paisajes áridos sin vida ni cambio que se le espere.  

 No volvamos a la pangea del bipartidismo, no es tiempo de grandes líderes mesiánicos ni estelares,  olvidemos el cielo por asalto, olvidemos en definitiva el cielo, la ambición del poder por el poder y pongamos los pies en la tierra, cuidémonos, cuidemos a quienes confiaron en Podemos, dejémonos de comandillas, tengamos altura de miras para comprender que no hay retorno, el interés por la política actual no debe de traducirse en la lucha de gigantes que con miedo hacemos frente. No se trata de cuál es el número de carteras ministeriales que se pueden acordar sino de qué efecto puede surtir en tanta ciudadanía como sea posible. Ahora, no nos llevemos las manos a la cabeza, después, es posible que como el estribillo «pedirán perdón los que crean que merecen absolución» pero los muros gruesos ya estaban ahí cuando llegamos intentando que nada cambiará, que el paisaje seco y desterrado siguiera luciendo con los mismos estepicursores o bolas del desierto de siempre. Aunque hoy no podamos comprender en su totalidad los terremotos, más que nunca, Podemos debe,  debemos seguir estando a la altura de las circunstancias, al servicio de la gente. 

Bueno, si empieza ahora la cuenta a atrás hasta septiembre, entonces dicho todo esto ¿para cuándo el acuerdo por nuestras libertades y derechos con visión progresista?

 

*Diputada de Podemos en las Cortes de Aragón

1 Comentario

  1. Al servicio de la gente, siempre con transparencia, con luz y taquigrafos, sin lideres mesianicos, no con estructuras piramidales sino con los de abajo, con la gente que hace que funcione el pais, combatiendo a la casta y a sus secuaces

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