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Resacón electoral en 20 puntos

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  1. En días de resacón electoral (y un poco del otro) es casi imposible evitar la tentación de escribir para valorar el resultado. Como pienso que lo mejor de las tentaciones es caer en ellas, aquí dejo unas breves notas sobre ganadores y perdedores del día de ayer y alguna reflexión de por dónde creo que deben ir las cosas, aunque, como veremos en el punto 17, me temo que la realidad y mi deseo van a llevar caminos opuestos.

 

  1. Quién ganó ayer: Es obvio que las matemáticas nos dicen que quedó primero el PSOE de Pedro Sánchez pero, nos guste más o menos, ayer el ganador fue otro: VOX, que ha recogido los ladrillos de las ruinas de Ciudadanos para ampliar su casa hasta los 52 escaños. Por supuesto, que la ultraderecha se convierta en la tercera fuerza política no es una buena noticia pero, para no desorbitar, podemos fijarnos en algunos datos que ofrezco en los puntos 11 y 12 (sí, estoy imitando a Guillem Martínez, no vale la pena negarlo)

 

  1. Si pasamos del ganador al perdedor tenemos que irnos directamente al Ciudadanos de Albert Rivera. No hay mucho más que decir de un partido que pasa de 57 a 10 escaños en menos de 6 meses sino que es el gran fracaso de la noche. Una ostia casi al nivel de la UCD en 1982. Otra cosa es que nos pusiéramos a hablar del porqué de semejante caída, ahí podríamos escribir ríos de tinta, pero yo me conformo con hacer algún comentario en los puntos 13 y 15. Ahora, sigamos con los ganadores y perdedores.
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  1. Si por llevar la contraria a las matemáticas hemos dicho que el ganador es VOX, ¿dónde queda el PSOE? Pues dejémoslo en que el PSOE ha ganado las elecciones, pero Pedro ha perdido su apuesta por la repetición. Si tienes en tú mano que se repitan o no las elecciones y eliges repetir es porque piensas que te va a ir mucho mejor que a tus adversarios. Eso es lo que pensaba Pedro Sánchez. Bueno, él o los que le susurran al oído, porque a veces dudo que Pedro piense mucho. No ha sido así, no ha matado a Podemos, como deseaba, sino a su muleta necesaria. Y no se ha quedado con los votos que perdía su muleta, a la que tanto ha intentado parecerse en campaña, al contrario, estos votos se han ido (todavía más) a la derecha. El porqué de esto intentaremos analizarlo en el punto 14.

 

  1. Si seguimos con los perdedores otro grande de la noche es Íñigo Errejón y su Más País. Otro que aspiraba a matar Podemos, bueno, más que a Podemos a Pablo Iglesias, por quién parece que tiene fijación: Lo intentó varias veces desde dentro y ahora pensaba que lo iba a conseguir desde fuera. Este chico al que le dijeron que era el más listo de la clase ha quedado convertido en una caricatura casi a la altura del visir Iznogud que quería ser Califa en lugar del Califa o del Coyote que intenta cazar al correcaminos y nunca lo consigue. Y digo casi a la altura, porque al menos Iznogoud y el Coyote hacen gracia, pero lo que ha hecho este chaval no tiene ni puta gracia. Hacer más pequeña a la izquierda en el parlamento por su obsesión de debilitar a Pablo Iglesias es algo que la izquierda tardará tiempo en olvidar.

 

  1. Algunos se han quedado con la repetición electoral que ni fú ni fá, o ni chicha ni limoná. El PP podría estar contento por recuperar 22 escaños, pero ni ha llegado a los 100 que anhelaba Casado, ni suma con las tres derechas y, sobre todo, siente el aliento de su escisión en la nuca, que le ha ganado las elecciones en Andalucía y en Murcia. Aunque esta parte, si le preocupa es por cuestión de hegemonía y liderazgo en la derecha, porque, cómo leí hace poco en un acertado comentario, VOX es el PP con dos carajillos, dicho de otra forma, el mismo perro con otro collar, la misma mierda con otro olor, su doppelgänger o como queramos llamarlo, pero lo que está claro es que estarán separados mientras les sirva para ensanchar su base electoral, pero pactarán ipso facto allá donde sumen  y, si tarde o temprano vuelve a dar mejor rédito electoral la unidad de la derecha, veremos un proceso de refundación de la derecha de este país.

 

  1. Si cumplir el papel que se espera de ti es ganar, tenemos más ganadores: ERC sigue siendo la primera fuerza en Catalunya, aunque haya perdido dos escaños, JxCAT estarán contentos por haberse quedado con uno de esos dos escaños, el PNV cumple como un reloj, la CUP entra en el Congreso, el BNG tiene su diputado, etc. Todo según lo esperado, así que el que hace lo que puede y lo que se espera de él, cumple.

 

  1. La jugada de Compromís aliándose con el Más País de Errejón es de traca también y solo sirve para ponerlos en el lado de los que la han liado parda con su política de alianzas. Lo de Teruel Existe, un regalo del sistema electoral que le sirve para que estén en el lado de los ganadores.

 

  1. ¿Y qué pasa con Unidas Podemos? Aquí las matemáticas también son tozudas: 7 diputados menos que en abril y, todavía peor, 35 menos que en 2016. Con estos números algunos Iznogudes se empeñan en hablar de fracaso, en cambio, hay una sensación general que se enfrenta a las matemáticas y que dice que Podemos está fuerte, que resiste. Y resistir no es perder. ¿Por qué decimos que resiste? Porque si con toda la maquinaria de un Estado, cloacas incluidas, trabajando por hundirte durante 4 años, con (casi) todos los medios de comunicación de este país trabajando en tu contra, con unos compañeros de partido que no aceptan el resultado de una Asamblea Ciudadana (¡ahí es nada!); si con este fuego a discreción por tierra, mar y aire aguantas con tres millones de votos, eso no es perder. Si vas a seguir siendo una fuerza imprescindible para que haya un gobierno de izquierdas, eso no es perder. Helenio Herrera dijo una vez que al futbol se juega mejor con diez que con once, no veo por qué no se puede jugar mejor en el Congreso con 35 que con 42.

 

  1. Una vez hecha esta nada objetiva lista de ganadores y perdedores tocaría analizar los porqués de cada resultado y disertar sesudamente sobre las posibles políticas de alianzas para la sesión de investidura. Eso nos daría para irnos hasta los 30 o 40 puntos sin ningún esfuerzo, pero como no les quiero aburrir y, confieso, entre los dos resacones me está empezando a hervir la cabeza, voy a intentar ser breve y ceñirme a 3 asuntos: hasta dónde nos tiene que asustar el resultado de VOX, por qué se ha dado semejante ostia Cs y qué debería hacer Pedro Sánchez, pero creo que no va a hacer. Vamos con el primer asunto en los puntos 11 y 12.

 

  1. Qué la ultraderecha racista y xenófoba haya pasado de 35 a 52 diputados es para preocuparse. Pero también para reaccionar y pensar en cambiar, de una vez por todas, este sistema electoral que hace que el voto de los españoles y españolas no valga lo mismo. No hace falta ser un lince para darse cuenta de esto ni escribir sesudos análisis, basta con mirar que 226.469 personas han votado por un partido que no tendrá ni un diputado mientras que la plataforma Teruel Existe ha conseguido un diputado con 19.696 votos. Así que sí, 19.000 personas de Teruel valen, en términos electorales, más que 226.000 que votan al mismo partido, pero repartidas por el resto del territorio.

 

  1. Puede que sea ese el ejemplo más sencillo, pero elección tras elección vemos que, si todos los votos valieran lo mismo, el resultado sería otro. VOX ha sacado, en estas elecciones, prácticamente los mismos votos que UP en las de abril de 2019. En aquellas Podemos se quedó con 42 escaños y en estás VOX se dispara hasta los 52. ¿Os imagináis la negociación de Gobierno con un PODEMOS con 52 Escaños? Hace falta un nuevo sistema electoral ya. Y relajarse un poco pensando que todavía hay más izquierda que derecha, sabiendo que este sistema se hizo para eso, para sobrerrepresentar a la derecha, que concentra su voto en la España interior. Mientras no sumen las derechas, podemos respirar. Estando en la oposición, una vez que tienes grupo parlamentario el mismo ruido puedes hacer con 30 que con 60 escaños. El problema lo tendremos si un día suman para gobernar. No los engordemos más, que para eso ya tenemos un sistema electoral trucado.

 

  1. Sobre la ostia de Cs (sí, me encanta regocijarme con esto y repetir una y otra vez el ostiazo que se han dado). El batacazo es de tal calibre que, como decía, una explicación necesitaría su propio artículo, pero yo lo voy a intentar resumir en una frase: El centro no existe (vaya día llevo contra las matemáticas). Cs tenía un dilema sobre qué hacer con sus 57 diputados conseguidos en abril. Pensó que si le daba la presidencia al PSOE perdería muchos de los votos que había conseguido con su discurso ultra. Y probablemente así hubiera sido, aunque de una manera menos dolorosa, ya que hubiera estado en el juego durante 4 años. Con la nueva convocatoria parecía obvio que ahora sí iba a apoyar a Pedro si daban los números, por lo cual los votos han vuelto al redil de la derecha auténtica de PP y VOX.

 

  1. Y ahí y no en otro sitio ha estado uno de los (muchos) errores de Pedro “el guapo” qué jamás va a pasar a llamarse Pedro “el listo”. Pensar que los votos de Cs eran de gente moderada, de centro, que ante la deriva derechista de Cs iban a llegar mansamente a la orilla del PSOE que se fue más a su derecha esperando encontrar estos votos. Pues no, amigo Pedro, es de primero de Lakoff que cuando quieres parecerte a la derecha, los de derechas se quedan con el original y esto les ha pasado al mismo tiempo a Pedro y a Albert.

 

  1. Esta ostia de Cs (ya van cuatro veces que lo digo) hace que todavía haya que valorar más la resiliencia y resistencia de Podemos. En cuanto Cs ha dejado de ser el niño bonito de los medios y del Ibex (lo que viene a ser lo mismo), no les ha durado ni un asalto. Unas cuantas dimisiones internas magnificadas por los medios, unas encuestas en su contra y fin. Nada más. Qué tiempos aquellos en los que les inflaban en las encuestas para ver si se hacían realidad.

 

  1. Para terminar, que esto se va de madre. ¿Qué debería hacer Pedro Sánchez? Si de verdad fuera listo, si de verdad fuera valiente diría que ante el ascenso de la ultraderecha urge un gobierno de frente común  progresista, que haga políticas sociales, que pacifiqué mediante el diálogo Cataluña, que no se baje los pantalones ante los hombres de negro de la UE (aunque hasta ahora tuviera una mujer de negro dirigiendo la economía de este país) y que no va a aplicar esos recortes austericidas que dan alas a VOX. Espero que lo haga. Si lo hace no será por valiente, será porque no tenga otra vía para sobrevivir ÉL mismo como presidente. Lo único que le importa. Pero si la ambición por ser Califa a toda costa le hace ver que solo podrá serlo con un gobierno con Unidas Podemos que haga política para la gente, bienvenida sea.

 

  1. Dicho todo esto, sinceramente creo que este punto 16 no va a pasar. La culpa de mi pesimismo la tiene mi querido y ya desaparecido historiador de cabecera, Eric Hobsbawm, quién ya nos avisó que la estrategia de Frentes Populares es la que más temor le causa al enemigo (por algo será). Y un gobierno con Unidas-Podemos sería casi un gobierno de Frente Popular. Si Podemos está fuerte puede, como poco, arrastrar al PSOE a ser de izquierdas de verdad, o, peor para ellos aún, neutralizarlo con sus políticas.

 

  1. Hobsbawm, en un artículo escrito en 1985, nos relata como los Estados Unidos gastaron chorros de dinero (y mucho más) desde el fin de la segunda Guerra mundial para escindir y separar cualquier movimiento sindicalista internacional, para presionar a cualquier gobierno que se atreviera a acoger ministros comunistas. Prefieren a la izquierda fragmentada, separada y, a poder ser, encerrada en debates dogmáticos sobre la revolución. Pero nunca en el Gobierno.

 

  1. Lo que hemos visto estos 4 años ha sido un reflejo de lo mismo: todos los esfuerzos de los de siempre para que la izquierda no gobierne, para alejar al PSOE de Unidas Podemos. No quiero ni imaginar la presión que vamos a tener que soportar en las próximas semanas, pero por la misma razón que soy pesimista creo que resulta necesario recordar, como dice Hobsbawm, qué es lo que más teme el enemigo, porque eso nos ha de marcar el camino a seguir.

 

  1. Claro que se puede, solo falta que Pedro quiera.

 

 

 

*Historiador

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