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Queremos un gobierno al que defender

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Franklin D. Roosevelt

La izquierda siempre lo hace mal. Sale a manifestarse y a liarla parda con la derecha en el poder. Esto, cuando estás en la Inglaterra de 1974, servía porque los sindicatos quitaban y ponían gobiernos, pero ahora no tenemos esa potencia. Manifestarse bajo gobiernos de derechas está bien pero cuando hay que manifestarse de verdad, al máximo, es cuando están «los nuestros» en el poder, porque ellos sí que nos temen, ellos dependen de nuestro voto. Y hay que ayudar a los nuestros a encontrarse cuando el canto de las sirenas les conduce a perderse en los pasillos alfombrados de los palacios del poder y la realpolitik. En este sentido se cuenta que cuando los sindicatos y asociaciones diversas acudían al presidente de los EEUU Franklin D. Roosvelt para pedirle reformas y mejoras sociales, él les respondía «ahora salid a la calle y obligadme a hacerlo».

Salvo que se conjuren los hados, los grandes poderes o la estulticia, todo indica que en España habrá un gobierno de coalición progresista por primera vez desde el retorno de la democracia, y la primera vez desde la II República que un partido a la izquierda del PSOE está presente en el ejecutivo. Si la ineptitud, el independentismo catalán o el IBEX no lo remedian, parece que a Pablo Iglesias se le ha puesto cara de vicepresidente, cosa que parecía imposible hace solo unos meses. Y esto es una buena noticia para todos los españoles que optan por la democracia y la justicia. La alternativa era –y es– un gobierno de las derechas con la ultraderecha en el gobierno, aplicando su programa ultra. Así que el gobierno PSOE-UP es lo mejor a lo que puede aspirar cualquier demócrata a día de hoy.

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Pero ya sabemos los riesgos, que Iglesias ha ido deslizando: habrá que ceder en muchas cosas. Unidos Podemos tiene la representación que tiene y por tanto, podrá cumplir solo algunas medidas de su programa, eso lo sabemos. Las dos cuestiones capitales que se dilucidan aquí serán 1- A qué renunciamos y 2-A cambio de qué vamos a renunciar a todo eso. Porque si lo que logra Unidos Podemos es de suficiente entidad, podemos tragar con renuncias, pero si no se logra nada que suponga una mejora en la vida de la gente, de toda la gente, de todas las clases populares, entonces estar ahí en el gobierno no habrá merecido la pena, y no podemos permitirnos ni un ápice de desencanto en el electorado progresista.

Sabemos que será muy difícil, casi imposible. Habrá que sudar cada apoyo en la investidura, en cada votación, en los presupuestos… las concesiones que pedirán los apoyos del PNV, de ERC, etc supondrán una tormenta mediática y parlamentaria continua. Además de las inercias derechistas inherentes al PSOE tenemos una virreina puesta por Bruselas en el Ministerio de Economía que está totalmente en contra de los aspectos fundamentales del programa de UP. Esto va a ser la guerra. Pero Iglesias, Garzón y toda la banda están obligados a darlo todo y estar dispuesto a todo, incluido salir del Gobierno si los precios exigidos son tan altos que no merecen la pena. Podemos empezar con cosas «gratis», que no requieren presupuesto, como la derogación al fin de la Ley Mordaza, pero el pueblo necesitará que le bajen la luz, recuperar derechos laborales o asegurar las pensiones, algo tangible que la ultraderecha nunca podría hacer.

La bestia acecha. La bestia espera paciente a señalar nuestro fracaso. Si Unidos Podemos fracasa en transformar, siquiera un poco, nuestras vidas, el precio será altísimo. No hay red. Fallar significará ungir a Vox como voto antisistema, protesta, del descontento. Sí, con apellidos aristócratas y políticas para ricos, pero a ellos las incoherencias y contradicciones no les pasan factura, a nosotros sí y mucho.

Es el momento de volver a hacer que la política funcione y que se note en las vidas de la gente. Y es el momento, también, de retomar la calle y presionar a este gobierno, como han comenzado a hacer los sindicatos a nivel nacional o la RAPA en Aragón, para «obligarles a hacerlo». Son gobiernos que serán nuestros en la medida que cumplan con nosotros.  Y si cumple, en consecuencia, también tendremos que salir a la calle a defender a nuestro gobierno con uñas y dientes, porque los de enfrente van a venir con todo. No saben ahí arriba las ganas que tenemos muchos de tener, al fin, un gobierno al que salir a defender.

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