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¿Qué nos deja el 26M en Zaragoza?

Antes de cualquier crítica, conviene hacer un análisis númerico de la realidad de la izquierda en Zaragoza tras los resultados del 26M: ¿Ha afectado la participación?, ¿existe el efecto Sánchez?, ¿Finaliza un ciclo?

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Pasadas dos semanas de las elecciones del 26M, comienza a haber una distancia suficiente como para poder a empezar a analizar los resultados de las mismas de una manera más fría y racional que con la inmediatez y la decepción ante los mismos. Sin embargo, antes de comenzar con la crítica en cualquiera de las dos formas que más gustan en la izquierda: la destructiva cainita o la autocrítica al otro, creo procedente realizar un análisis de la realidad de las distintas opciones de la izquierda en Zaragoza en base a los números que salen de la cita electoral y a la espera de poder completarse con los estudios postelectorales que el CIS y otros puedan hacer en los próximos meses.

Por partidos, el PSOE convence a más de 32.000 electores nuevos (1 de cada 3) e incluso tiene unos 4.000 votos más que en 2011. ZeC pierde a casi 6 de cada 10 electores que tuvo en 2015 y más de 46.000 de ellos optan por otras opciones. CHA, al contrario que en DGA, pierde el 30% de su electorado que a la postre le impide llegar a la frontera del 5% quedándose sin representación y haciendo inútiles los más de 15.000 votos que atesora. Podemos-Equo entra en el Ayuntamiento con más de 20.500 electores sin conseguir atraer todo el voto que pierde ZeC y fidelizando a algo menos del 70% de su votante autonómico en la ciudad. Por último, Demos+ con algo más de 1.000 votos tiene una participación totalmente testimonial.

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Vemos como el voto que pierden CHA y ZeC termina en el PSOE y en menor medida en Podemos, que sólo es capaz de atraer al 44% del electorado que deja de confiar en Zaragoza en Común y sobre el 70% del que es capaz de conseguir para las elecciones autonómicas.

1. La participación no ha perjudicado a la izquierda

Con una participación ligeramente superior a la de 2015 (65,8 frente a 65,3) las distintas opciones de izquierda en Zaragoza han obtenido 211 más que hace 4 años votos en las elecciones municipales, mientras que la derecha ha recogido 15.800 votos más, provenientes en gran parte de una cantidad de votos en blanco y nulo muy elevada que se dio la vez pasada y que esta vez ha vuelto a valores habituales. La suma de voto de los partidos de la izquierda sigue siendo unos 4.000 votos superior a la derecha, aunque esa diferencia no se transforma en concejales.

La primera conclusión es obvia: la variedad de papeletas progresistas (que incluiría a PSOE, ZeC-IU-Anticapilistas, Podemos-Equo, CHA y Demos+) ha conseguido movilizar al mismo electorado de izquierdas que en 2015 con lo que no puede afirmarse que este se haya quedado en casa.

Es cierto que esa movilización de votantes ha sido inferior a las elecciones generales de un mes antes y en términos numéricos hay 15.000 personas menos que las que votaron izquierda el 28A afectando fundamentalmente a los socialistas que pierden 26.600 apoyos respecto a esa fecha. Sin embargo, la pérdida de voto de la derecha es mucho mayor con 41.000 votos menos remontando el bloque progresista casi 7 puntos entre unas elecciones y otras, de lo que se deduce que no ha sido la falta de participación un factor determinante para el resultado de la izquierda en estas elecciones.

2. La «unidad de la izquierda» resta

Teníamos la oportunidad en estas elecciones de ver en las distintas urnas como se comportaban las distintas papeletas en función de si se presentaban conjuntamente con otros partidos o solos, de manera que se pudiera aproximar a resolver si el tan recurrente concepto de «la unidad de la izquierda» suma o resta apoyos, uno de los grandes debates de esta campaña y fuente innumerable de discusiones entre militantes de distintas fuerzas.

En las elecciones europeas Unidas Podemos obtuvo un resultado de 39.600 votos con un 12% del voto. Para las Cortes de Aragón, la suma de los votos de Podemos-Equo y de Izquierda Unida superaba los 43.900 votos y un 13,35%. Para el Ayuntamiento, los votos de ZeC-IU, Podemos-Equo y Demos+ alcanzaban de 55.000 con el 16,5%.

Objetivamente, y en base a estos números, mayor cantidad de opciones distintas consigue recabar apoyos de más votantes el mismo día y a la misma hora que la elección dónde se ha concurrido en confluencia. Pero es más, si comparamos los datos con los obtenidos en las elecciones generales vemos como pese a perder 3.391 votos el 26M, el porcentaje es 1,6 puntos mayor en este último proceso. No podemos cuantificar, sin embargo, qué hicieron en las elecciones generales los 15.000 votantes de CHA en las municipales dado que no se presentaron, aunque es de presuponer que una parte optaría por Unidas Podemos.

Todavía refuerza más la tesis de que la pluralidad de opciones moviliza máś al electorado progresista, el hecho de que la aparición de un actor nuevo en este proceso electoral, Chunta, permita que el voto a la izquierda del PSOE crezca en 12.000 votantes en un mes y que la suma de los votos de dichas opciones obtengan 6,3 puntos más en las municipales que en las generales.

3. ¿Efecto Sánchez?

Indudablemente, el Partido Socialista ha sido la fuerza que ha ganado, claramente, tanto en las 3 urnas del 26M como en la de las generales. Sin embargo, los resultados han variado mucho en función de si la papeleta era estatal o si tenia un componente local.

Así, tanto en elecciones generales como en europeas ha logrado sacar el 70% de todo el voto de la izquierda, mientras que en autonómicas y municipales se ha tenido que conformar con el 56%. ¿El efecto Sánchez no funciona tan bien como cuando aparece Javier Lambán? ¿Pablo Iglesias resta más que los líderes locales y autonómicos? Preguntas sin respuesta en base a los números y que seguro pueden dar para debates.

4. El voto que no ha servido.

Tomando como referencia el último concejal obtenido en Zaragoza, sabemos cuántos votos de cada partido no han servido para obtener un acta. CHA con más de 15.300 es el más perjudicado ya que por el reparto de Ley D’Hont si hubiera obtenido un concejal; siendo la barrera del 5% la que lo impide y no el tan criticado sistema de reparto que es casi proporcional cuando hablamos de 31 concejales.

Al resto de partidos les han «sobrado» unos 6.000 votos a ZeC, 5.700 a Cs, algo más de 2.200 a Podemos y algo menos a Vox y unos 1.500 al PSOE. Los 5.600 votos del PAR tampoco habrían servido para nada.

La derecha con 13.800 votos inservibles entre sus cuatro candidaturas distintas ha optimizado mucho mejor sus votos que la izquierda a la que no le han valido más de 25.000 en las mismas cuatro opciones. Esto contrasta fuertemente con la situación del año 2011 en la que la derecha, con mucho más voto, no logró que ni PAR (15.000 votos), ni UPyD (11.000) entraran en el ayuntamiento y posibilitaran el gobierno de Belloch pese a obtener 55.000 votos y 5 concejales menos que el PP.

5. La composición del voto de ZeC

Se pensaba que el voto de ZeC se referenciaba a nivel autonómico en Podemos y en Izquierda Unida. Sin embargo, hemos visto en estas elecciones como ese voto se ha referenciado también en Chunta Aragonesista en un gran porcentaje.

Podemos sólo logra retener al 68% de su voto autonómico para las municipales, lo que significa que algo menos de 9.600 votantes de Podemos en la CCAA votan Zaragoza en Común para el ayuntamiento. Es curioso comprobar que el porcentaje es similar al de las primarias internas de Podemos en Zaragoza que ganó Violeta Barba, candidata de Podemos-Equo frente a su rival Pilar Vaquero y que acabó en las listas de ZeC.

Si a esos votos se les suma los autonómicos de IU (13.775), aún quedan poco más de 10.000 electores de ZeC que optan por otras opciones en las elecciones autonómicas, principalmente CHA, que tiene 9.000 votos menos en elecciones municipales respecto a las de las Cortes de Aragón. En parte de esta dualidad de voto ha podido estar, a la postre, que CHA no obtiene los 1.300 votos más que le hubieran valido obtener un concejal, arrebatándoselo al PP y permitiendo la suma de 16 concejales para los partidos de izquierda.

6. Menos izquierda

Los más de 53.000 votos que pierden ZeC y CHA en las elecciones municipales terminan con 20.500 de los mismos en Podemos y con 32.000 en el PSOE. A su vez, los 48.000 votantes que pierde Podemos en el autonómico acaban votando a PSOE y a CHA. Significativo que en una pérdida tan abultada de Podemos, Izquierda Unida no sólo no sume votos sino que incluso pierda el 16% de su electorado.

Ello implica que el electorado perdido por Podemos es un votante más moderado que la percepción que de la formación morada se tiene y, en el momento de pérdida de confianza, ese elector perdido prefiere opciones más a su derecha que a su izquierda. Por tanto, la realidad invalida la teoría existente de que los votos entre Podemos e Izquierda Unida son vasos comunicantes y en todo caso sean aplicables únicamente al PSOE respecto a espacios de Unidas Podemos.

En lo municipal, la opción más transversal que ha representado Podemos-Equo frente a las posiciones nítidamente de izquierda tradicional de ZeC, es capaz de recoger una parte parte de ese voto perdido por los de Santisteve (el 44%) pero no evita que la mayoría restante acabe en el PSOE. Sin embargo, esa misma pérdida de votos de Podemos autonómico, tan sólo encuentra cierto acomodo en CHA y termina en mayor medida que en lo municipal en el PSOE.

Se observa como se ha desaprovechado la oportunidad histórica de la izquierda de fidelizar a la gran parte del electorado que hasta 2011-2015 votaba socialista y que vuelve a hacerlo en este 2019. Desde mi punto de vista, éste es el gran debate que debe darse en la izquierda: cómo conquistar de nuevo a ese elector y ya no sólo qué políticas hay que desplegar durante 4 años para mantenerlo, bien sea en los gobiernos o en la oposición, sino también qué capacidades, actitudes y valores se quiere que sean percibidos por esos electores. Tanto en a ciudad como en la CCAA.

7.Fin de ciclo

El PSOE ha conseguido en estas elecciones los mismos concejales que obtuvo en 2011, 10, pero con 5.000 votos más. Esa vuelta a los niveles de voto obtenidos en pleno 15M supone en la práctica el fin de ciclo que comenzó en ese momento. Sin embargo, creer que la recuperación del voto socialista es nueva sería cometer errores de análisis, ya que en las anteriores elecciones generales de 2016, las de la repetición electoral, el PSOE ya superó en número de votos a Unidos Podemos en la ciudad algo que no había sucedido en ninguna de las 3 citas que hubo en 2015.

La finalización del ciclo que se inició en 2011 acaba 8 años después dejando un escenario de mayor fragmentación en la política zaragozana y aragonesa (con 6 y 8 partidos respectivamente), con dos bloques izquierda-derecha más igualados donde parece moverse sólo el voto entre los mismos y con la recuperación de niveles de voto del Partido Socialista a niveles previos a esa fecha.

A expensas de lo que pueda suceder en la sesión de investidura, también es la finalización de un ciclo de 16 años de mayorías de izquierda en el Ayuntamiento de Zaragoza.

Este es aproximadamente el resultado de intentar mirar fríamente el resultado electoral obtenido por las distintas fuerzas de izquierda en Zaragoza, en los próximos días intentaré aportar causas del mismo y perspectivas de futuro.

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