Inicio Opinión ¿Qué hacen los periodistas?

¿Qué hacen los periodistas?

0

Hace pocos días, tomándome un café con un profesor de Escuela de periodismo, me confesaba que los directores de periódico se preguntan por la utilidad de estos estudios universitarios. Un periodista, dicen, ha de ser alguien culto, que sepa escribir bien, curioso, con espíritu crítico, dispuesto a investigar y por supuesto desconfiado con respecto a la bazofia que los mismos medios vierten desde hace más de un siglo (remember the Maine) en la mente de quienes pretenden informar, o quizás deformar. Creo honradamente que con algunas de esas cualidades se nace, poco puede hacer una Universidad por concederlas. Quod natura non dat, Salmantica non præstat reza el adagio latino esculpido en la piedra de esa vieja Universidad.

Lo que quizás sería conveniente recordar a estos directores, y sobre todo a sus amos, es que parece que hacen todo lo posible por eliminar de sus redacciones a cualquier sujeto con esas características. La desvergüenza de los amos ha llegado a tal extremo que hace pocos días, Le Figaro explicaba en uno de sus artículos lo orgulloso que se siente tan ilustre periódico de ser propiedad del Groupe Dassault, que como su propio nombre recuerda es uno de los grandes consorcios de fabricantes de armas a nivel mundial desde 1914. Excelente fecha para el debut de un fabricante de armas.

Fruteria online

Esto viene a cuento de la calidad de la información sobre Venezuela. Sólo viajé una vez a uno de los lugares más bellos del planeta, el Parque Nacional Roraima, en el Estado Bolívar. La frontera con Brasil, el único paso por carretera entre los dos países se encuentra en Santa Elena de Uairén. Por ahí dicen los periódicos que se intentó introducir ayuda humanitaria. ¿Es que no hay un sólo periodista que se haya molestado en abrir Google Maps? Desde la última ciudad de cierta entidad en Venezuela, Ciudad Guayana hasta la primera en Brasil, Boa Vista, nada menos que 820 kms. Por una carretera que no tendrá más de 6 a 8 mts. de anchura. Del lado venezolano, que es el que conozco, 4 ó 5 pueblos con nombres míticos, El Callao, Guasipati, El Dorado, pero ¿llevar mercancías de Brasil a Venezuela por ahí? Dudo que un trailer de 60 toneladas haya hecho jamás el recorrido.

Y qué decir de la flamante entrevista aparecida en casi todos los periódicos del país a su Eminencia Reverendísima, Baltazar Enrique, Cardenal Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida y Administrador Apostólico de Caracas en la que dice: Cuando nos preguntan ¿ustedes de la Iglesia están con Maduro o con Guaidó? No, no estamos con ninguno de los dos. Estamos con la gente. ¿Es que no hay nadie que revise sencillamente en Internet qué obispos venezolanos firmaron el famoso decreto de Carmona con el que se consumaba el golpe bananero deponiendo a Chávez y nombrando, nada menos que al presidente de la patronal como nuevo presidente del país y además, por tiempo indefinido? Golpe que, como recordarán, fue reconocido inmediatamente por dos grandes demócratas: Bush hijo y un tal Aznar. Aún conservo una fotocopia de la primera página de las firmas en la que lo hace el difunto -Dios lo tenga en su gloria- Cardenal José Ignacio Velasco. Porras, que a la sazón solo era arzobispo, firmó más atrás. O es que nadie ha revisado las hemerotecas y videos de las emisoras de televisión de la época, donde el susodicho salía de intentar convencer a Chávez para que dimitiera y confesarlo, según dijo, levantando los dos brazos y haciendo con las manos la V de victoria. Ya sabía Chávez la que se le venía encima. Las oligarquías latinoamericanas siguen mandando matar. Aunque hace años que no lo veo, soy amigo, salté en paracaídas con él bastantes veces y bauticé a la hija del oficial subalterno de operaciones especiales a quien habían dado la orden de matar a Chávez, y que, a Dios gracias, tuvo la sensatez de no cumplirla.

Pero en el mismo listado aparecen Miguel Henrique Otero, presidente y CEO del diario El Nacional, (entren en la página web de ese pasquín y juzguen sobre la horrible censura del régimen chavista) incansable defensor de la democracia venezolana, la inefable María Corina Machado, invitada especial del presidente Bush, Enrique Capriles Radonsky, o Leopoldo López. ¿Algún periodista se ha molestado en comentar las entusiásticas filmaciones de abril del 2002, realizadas por los dos canales de televisión venezolanos de mayor audiencia de la época y de la actual, donde aparece éste último deteniendo a la cabeza de sus huestes… perdón, policías (en Venezuela los estados, incluso algunas grandes alcaldías tienen su propia policía) al ministro del interior de Chávez?, o cuando él mismo toma al asalto la embajada de Cuba. Si, como lo oyen, ¡tomar al asalto una embajada! Las oligarquías sudamericanas a las que éstos sujetos pertenecen desde varias generaciones, siempre se han considerado por encima del perraje, aunque prefieren hablar de chiripas (cucarachas), y evidentemente la ley no aplica para ellos.

He visto por ahí que alguna acusación pide 75 años para ciertos políticos catalanes. Dios me guarde de hacer comentario alguno sobre el tema, pero si esto es así, para los sujetos arriba mencionados, ¿Qué corresponderá? ¿750 años?

¿Qué carrizo (pronunciése carriso) hacen los periodistas?

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here