Inicio Internacional Por qué China sigue ganando posiciones en el liderazgo del mundo

Por qué China sigue ganando posiciones en el liderazgo del mundo

0

Cumbre del Clima en Madrid. Todos los ojos están puestos en Greta Thunberg. Mientras tanto, de forma discreta, China aprovecha la ocasión para seguir ocupando el vacío dejado por Estados Unidos en la lucha contra el cambio climático. Dos anécdotas: la delegación opositora al gobierno de Trump fue más numerosa que la de la propia administración americana durante el transcurso de la cumbre. Xi Jinping, el presidente chino, se reunía el pasado noviembre con Macron para mostrar su compromiso inquebrantable con el Acuerdo de París y despejar así el camino para la participación de China en la cumbre.

China hace tiempo que intenta ganar peso y prestigio internacional. Ha sabido ver y aprovechar las oportunidades que le ha brindado la incomparecencia de Estados Unidos en numerosos temas. El negacionismo de Trump en relación al cambio climático ha permitido a China erigirse como un líder mundial en la lucha contra el mismo. Por mucho que sus emisiones de CO2 sigan siendo alarmantes, China lidera hoy la producción e implementación de tecnología para energías renovables y hace mucho que dejó de ser el vertedero del mundo, prohibiendo la importación de basura de otros países. Es contraintuitivo, pero ante el realineamiento global que viene China sigue ganando muchísimas posiciones.

Mailrelay, email marketing

Muchas veces, desde los medios de comunicación occidentales, se nos quiere intentar imponer una visión del mundo configurada con el imaginario de la Guerra Fría. De este modo, desde la guerra comercial entre China y Estados Unidos hasta el lenguaje empleado para describir lo que ocurre en China (“totalitarismo”, “control social”, “campos de reeducación”) se nos intenta trasladar de forma sutil un imaginario soviético en relación a China. Pero la realidad está muy alejada de esta visión simplista que responde a intereses empresariales antes que a un análisis exacto de la geopolítica global.

China no formó parte del bloque soviético durante la Guerra Fría. Lideró a los no alineados y aun, a día de hoy, sigue encabezando el G-77. Lo más relevante de lo que ocurre hoy en día es que si durante la Guerra Fría existía una carrera armamentística -con fuerte presencia del armamento nuclear- en la que las dos principales superpotencias se preparaban para la batalla final, China ha sido histórica y actualmente el principal actor de la no-proliferación nuclear.

Los miedos que articulaban el conflicto de la guerra fría surgían, por un lado, del precedente reciente de la Segunda Guerra Mundial y, por otro lado, de la energía y armamento nuclear recién descubierto. Un armamento  y una tecnología que aseguraban la destrucción de la civilización humana. Y una vocación mundialista de los dos proyectos en liza. No es casualidad que el escudo de la URSS fuera un globo terráqueo, ni tampoco el expansionismo de Estados Unidos. Dos proyectos que aspiran a exportarse a todo el mundo. El riesgo de enfrentamiento total era real.

China es completamente diferente. No solo porque nunca se ha expandido por conquista (lo hace por ósmosis), China jamás ha invadido militarmente otros territorios, siempre lo ha hecho administrativamente. China sigue hoy ganando posiciones a nivel global principalmente porque es un país de paz y estabilidad. Una potencia que en su ascensión a potencia global no ha provocado ni un solo conflicto con los 14 países que hacen frontera con ella. Un caso bastante único en la historia humana.

No solo eso, la vocación de China no es exportar su modelo al mundo sino adaptar el mundo a su modelo. Esto la repele de ciertas estrategias expansionistas clásicas y por eso el papel de China en la globalización es la de enmendarla en favor de los países del sur. Los cambios de los reglamentos en los aranceles en las instancias y organizaciones supranacionales, favorables a los intereses de esos países, rinden buena cuenta de ello.

Cuando China se postula como un actor que aporta estabilidad y paz al conjunto del globo, en un momento de fuertes tensiones e inestabilidad constitutiva de las relaciones internacionales (sobre todo en Medio Oriente), se ganan posiciones para asumir un liderazgo que vaya más allá de la región asiática. La nueva ruta de la seda, el BAII (banco de inversiones asiático, público, con sede en Pekín) o los nuevos gaseoductos abiertos (acuerdo Rusia-China con inauguración del Fuerza Siberia la semana pasada) rinden buena cuenta de una planificación a largo plazo que busca cambiar la correlación de fuerzas globales donde se tiende a una multipolaridad y no a una bipolaridad. Una multipolaridad con diversos centros de poder geopolítico.

Los que estamos comprometidos con el multilateralismo democrático, la paz y la soberanía tenemos que seguir trabajando por una normalización de las relaciones internacionales. Trabajando para que en el nuevo realineamiento global que ya está en marcha no se produzca de forma traumática y nos permita avanzar hacia un mundo más justo. Escapando, de esta forma, a la trampa de Tucídides.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here