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Los trece puntos negros de contaminación atmosférica que ni el cierzo logra limpiar

Un informe de Ecologistas en Acción sitúa a Zaragoza como el principal generador del ozono troposférico que daña la vegetación en toda la comunidad y, junto con la térmica de Andorra, como uno de los mayores focos de producción de partículas microscópicas por la intensidad de su tráfico rodado, que también se propagan por todo el territorio

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El tráfico rodado de la capital aragonesa sigue siendo una de las principales fuentes de contaminación de toda la comunidad.

NI siquiera la frecuente presencia del cierzo resulta suficiente para borrar los trece puntos negros de contaminación atmosférica que presenta Aragón, y que Ecologistas en Acción ha recogido en su informe sobre “La calidad del aire en el Estado español durante 2018”, en el que destaca cómo el ozono troposférico supera en casi toda la comunidad los niveles que resultan dañinos para la vegetación, cómo la presencia de partículas en suspensión supera los límites recomendables en varios puntos de la comunidad y cómo las carencias de la red de estaciones de control de la DGA impide hacer seguimientos correctos en las áreas de influencia de centrales térmicas como la de Andorra.

“En Aragón los contaminantes que más incidencia tuvieron en 2018 fueron el ozono troposférico y, en mucha menor medida, las partículas PM10 y PM2,5”, señala el estudio.

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El primero es un oxidante consecuencia de los efectos de la radiación solar sobre los óxidos de nitrógeno, la mayoría de ellos procedentes de motores y especialmente de los diésel, y los compuestos orgánicos volátiles que generan, además del tráfico rodado, los procesos industriales en los que se utilizan disolventes. La exposición prolongada agudiza las dolencias respiratorias.

Las segundas, partículas microscópicas de 10 y de 2,5 micras de grosor que también agravan dolencias como la bronquitis y el asma, tienen como principales fuentes de origen, respectivamente, los movimientos de tierras y el tráfico.

Los diez puntos negros del ozono

Las estaciones de medición de Huesca, Bujaraloz, Cuarte de Huerva, Castelnou, La Cerollera y Teruel han detectado incumplimientos del límite para la protección de la vegetación en el quinquenio 2014-2018, a lo que se suma que los otros 18 centros de medición han rebasado el objetivo a largo plazo, “por lo que puede concluirse que la totalidad de los cultivos, montes y espacios naturales de Aragón están expuestos a niveles de ozono que dañan la vegetación”, señala el informe.

Torrelisa, Alcorisa y Escatrón se unen a la lista de puntos negros por haber superado, junto con Teruel, Castelnou y La Cerollera en más de cien días los registros de ocho horas por encima del límite, algo que llegó a darse en 137 y 129 en las dos últimas.

“El ascenso de la contaminación ha sido generalizado, en especial en la aglomeración de Zaragoza, con niveles desconocidos desde hace años”, señala el estudio, que añade que “diez de las 24 estaciones aragonesas que miden este contaminante” superaron el registro.

“Si se les aplicara el mismo criterio establecido en la normativa para evaluarlo (un máximo de 75 superaciones del objetivo legal en tres años), sólo en 2018 casi la mitad las estaciones aragonesas habría sobrepasado todas las superaciones admisibles durante tres años”, anota. No obstante, ninguna de ellas superó los umbrales que obligan a lanzar alertas de salud pública.

Los cuatro puntos negros de las PM10 y las PM2,5

Monzón, Alagón, Alcañiz y de nuevo Zaragoza, en este caso en la estación de control del paseo Renovales, fueron los cuatro únicos puntos, de una red de 16, en los que las partículas microscópicas “sobrepasaron los valores recomendados por la OMS” (Organización Mundial de la Salud), aunque no los umbrales legales y en todos los casos con “un descenso notable con respecto a 2017”.

Alcañiz presenta los mayores registros en PM10), mientras que en Monzón se “superaron durante 2018 los valores anual y diario de PM2,5 recomendados por la OMS”. Un estudio del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) fechado en 2013 situaba el nivel de ambos tipos de partículas “como similares a los de estaciones urbanas de Burgos o Madrid”.

Zaragoza como factor contaminante

La capital de la comunidad es el único punto que aparece en los dos bloques de puntos negros, con los mayores registros de partículas PM2,5, las de los motores de los coches y especialmente de los diésel, en la estación de Paseo Renovales.

“El cuadro general que presenta Aragón es el de la ciudad de Zaragoza como foco principal de contaminación, con el tráfico rodado como el causante fundamental”, señala el documento, que explica como el dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los principales precursores del ozono, “se emite de forma más intensa en el área metropolitana de Zaragoza y en la central térmica de Andorra” para, desde allí, “extenderse por el resto del territorio y transformarse en ozono troposférico”; especialmente en la dirección de los vientos dominantes como el cierzo.

“Como consecuencia -añade-, toda la población aragonesa respira un aire perjudicial para la salud según las recomendaciones de la OMS, y la totalidad del territorio está expuesto a niveles de contaminación que dañan la vegetación”.

Las carencias de la red de estaciones de control

El informe de Ecologistas en Acción, que destaca cómo en 2018, “a diferencia de años pasados”, no se superaron los valores límite de dióxido de nitrógeno ni de dióxido de azufre (SO2), llama la atención sobre una carencia involuntaria en su contenido: carece de los datos sobre los niveles de benceno, hidrocarburos aromáticos policíclicos y metales pesados como el arsénico, el cadmio, el níquel y el plomo, “cuya evaluación es obligada y no obstante habitualmente es omitida en Aragón”.

En este sentido, el informe resalta la ausencia de datos del Gobierno autonómico sobre las estaciones de Híjar y de Puigmoreno, vinculadas al control de la térmica de Castelnou, y la entrega sesgada de los registros de Escatrón, Caspe, La Estanca (Alcañiz) y Andorra, relacionadas con las centrales de Caspe y Andorra.

Y, por último, anota que en los porcentajes de captura de datos de algunos contaminantes en los sensores de Monzón, Sabiñánigo, Sariñena, Cuarte de Huerva y Alcañiz resultan “inferiores a los mínimos establecidos por la normativa”.

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