Inicio Reportajes Las maravillas del ferrocarril que aguardan en Casetas

Las maravillas del ferrocarril que aguardan en Casetas

El futuro museo narrará la historia y evolución de los coches de viajeros

Los trenes del Orient Express, Azaña, Franco o el Rey, entre los vehículos restaurados

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El vapor volverá a recorrer los cilindros de la Baldwin-I

Esta semana pasada asistíamos a la firma de un acuerdo entre el Ayuntamiento de Zaragoza y ADIF por el que se ceden más de 7.300 metros cuadrados para la creación del Museo del Ferrocarril. En este museo se realizarán actividades divulgativas y culturales acerca de todo lo relacionado con el tren, pero sin duda su mayor atractivo reside en la impresionante colección que atesora la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (AZAFT).

Esta asociación de aficionados al ferrocarril lleva desde 1986 recuperando locomotoras y coches de viajeros que circularon por España y Europa desde principios del siglo XX. En su nave de casi un kilómetro de vías a cubierto en la estación de Casetas se hallan custodiados 52 vehículos de los 90 que completan la colección. El conjunto consta de varias partes. Una es la historia de los trenes de Carde y Escoriaza, la actual CAF. Otras son las que componen los coches ministeriales -vehículos que usaban las altas jerarquías del estado- y los trenes que usó la dirección de RENFE. Después se halla la parte internacional, de la Compañía Internacional de Coches Cama, de los años 20. Por último las locomotoras de vapor o diésel, algunas restauradas y otras en proceso.

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Entre los coches ministeriales encontramos algunos de especial valor histórico, como el usado por el presidente de la República, Manuel Azaña, en los años 30, o uno de los que usara el dictador Francisco Franco. Ambos conservan los distintos departamentos y las salas de reuniones. También hay otro tren de este tipo usado por Juan Carlos I para ir a esquiar.

          

Los coches del Orient Express circularon por el mundo hasta los años cuarenta, al término de la II Guerra Mundial, para ser reutilizados después en países menos desarrollados, como España o Portugal. Un ejemplo de ellos es el coche-restaurante del Sud Express, el tren que hacía el recorrido París-Lisboa, construido en 1926 y restaurado por AZAFT: 49 plazas, de asientos de piel, mesas y paredes de madera, todo al estilo Art Decó, de moda en la época. Tal y como recuerda Carlos Abadías, presidente de AZAFT, “contrataban a los mejores decoradores para el interiorismo de los vehículos”. No es difícil imaginar a los elegantes camareros de guantes blancos ir y venir, indiferentes al traqueteo del tren, sirviendo las mesas. Un personal que dormía en ese mismo restaurante en hamacas que se colocaban por las noches en aquellos viajes de 40 horas. Estos trenes circularon por España hasta los años ochenta. Es reseñable que la asociación haya restaurado incluso la iluminación original, por los medios originales, por lo que podemos hacernos una idea exacta de cómo eran aquellos trayectos durante la noche.

      

Otro de los vehículos restaurados es una estafeta postal ambulante de los años 50, en los que trabajaban varias personas clasificando la correspondencia que transportaban hasta el destino. AZAFT ha cuidado los detalles y podemos encontrar varios buzones que se encontraban en estos vagones, los cuales podían usarse como un buzón cualquiera por los usuarios en las paradas intermedias, incluidos los que se encontraban en los tranvías. La asociación cuenta con un matasellos propio, de modo que una carta enviada a través de la estafeta móvil llegue a su destino como si de una oficina de correos cualquiera se tratara.

      

Una de las joyas de la colección es la locomotora Baldwin, fabricada en  1920 en Filadelfia, EEUU. Esta locomotora de vapor fue adquirida para la Azucarera de Navarra, pero muy poco después se dedicó a llevar los vagones de carbón desde Andorra hasta Escatrón, estando en servicio hasta 1983 en este ferrocarril privado industrial. La AZAFT planea finalizar su restauración a través de una campaña de mecenazgo para que pueda ponerse en marcha por las vías de Casetas y, con un poco más de tiempo y de inversión, para poder verla por las vías de RENFE. Otra la actividades de la asociación son los paseos en el Tren Azul, en los que algunos de estos coches de viajeros restaurados salen a hacer un recorrido con los viajeros que se inscriben.

El Museo del Ferrocarril de Zaragoza será una de las patas de un museo del ferrocarril aragonés junto a los centros que se proyectan en la estación de Canfranc (Huesca), dedicada a los ferrocarriles transpirenaicos y fronterizos, y en la estación de Caminreal (Teruel), centrada en la Compañía del Ferrocarril Central de Aragón.

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