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Las dos razones por las que se ha desplegado el Ejército español

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En los últimos días, concretamente desde el domingo 15 de marzo, las unidades militares se han desplegado en distintas ciudades españolas, algo de lo que nos ha mantenido puntualmente informado Miguel González, periodista de El País que suele ejercer casi como portavoz ministerial.

En total, Miguel nos cuenta que a día de hoy se han desplegado 2.600 militares en 48 ciudades en la conocida como ‘Operación Balmis’, de los que inicialmente 1.350 pertenecían a la UME, la Unidad Militar de Emergencias, la cual fue la primera en desplegar, 350 al Ejército de Tierra y 120 a la Infantería de Marina. Incluso se ha movilizado el Ejército del Aire para el traslado de material por el país.

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Según las autoridades, ¿por qué se han movilizado las Fuerzas Armadas?

Esa es la gran pregunta, ¿para qué se despliega el Ejército español en las calles? Una pregunta que no acertó a responder un oficial de la UME cuestionado en un programa de televisión, en el que incluso el presentador tuvo que inquirir qué más hacían, «concretamente», además de concienciar a la ciudadanía sobre la necesidad de cumplir el decreto firmado por el Gobierno para que los ciudadanos permanezcamos en nuestros hogares en la medida de lo posible. La respuesta sobre lo que «concretamente» eran sus cometidos fue la siguiente: para control de masas y desinfección de distintos puntos.

Además, en distintos medios de comunicación se ha recalcado que la ministra de Defensa ha propuesto las instalaciones militares, duramente criticadas en los últimos años por los propios militares debido al lamentable estado de mantenimiento, como cobijo para las personas sin hogar. También se ha señalado que las Fuerzas Armadas pueden dar apoyo sanitario y que disponen de capacidad de producción de fármacos.

Finalmente, ante la negativa de Catalunya y Euskadi a recibir a los militares españoles, el ministerio de Defensa, por medio del JEMAD, Miguel Villarroya, aseguró que los militares españoles acudirían tanto a Catalunya como Euskadi si fuera necesario. Ello, después de que Margarita Robles afirmara que Quim Torra no merecía ser considerado político por las quejas que realizó.

Pero, realmente, ¿por qué se ha desplegado el Ejército español?

Teniendo en cuenta que la capacidad de desinfección no es lo suficientemente considerable, tan solo un Regimiento NBQ y alguna unidad pequeña en la Unidad Militar de Emergencias; que el servicio de farmacia militar no tiene gran capacidad; o que la sanidad militar no cuenta ni con personal, ni con camas, ni con capacidad para apoyar en esta emergencia (entre otras cuestiones porque el pasado verano cerró, sin desplegarse jamás, la unidad que poseía el Hospital de Campaña adquirido por Carme Chacón), queda claro que los objetivos son otros.

En primer lugar, justificar la propia existencia de las Fuerzas Armadas, la cual ha consumido en las dos últimas décadas entre presupuestos y compras de armamento un cifra con toda seguridad superior a los 200.000 millones de euros (dos programas de armamento de 30.000 y 12.500 millones de euros y más de 160.000 millones de euros de presupuesto oficial, porque hay estudios que estiman que el gasto podría llegar hasta los 25.000 millones de euros anuales, lo que supondría unos 550.000 millones de euros).

De estos 200.000 millones de euros, dejando a un lado el submarino que ni flota ni se propulsa, el carro de combate para el que no tenemos combustible, el avión que no lanza paracaidistas ni aerotransporta carros de combate porque pesan más de lo que puede aerotransportar y disparates varios, más de la mitad del presupuesto podría ser reducido sin que hubiera merma alguna. La mayoría de los 120.000 militares no son necesarios. Es decir, unos 150.000 millones de euros podrían haber sido ahorrados e invertidos en educación, investigación o, ahora que estamos en plena crisis, sanidad.

En esta línea, el sinsentido que en muchos casos supone el gasto militar, recordemos que en los últimos años la Unidad Militar de Emergencias ha sido criticada por su propia existencia, debido al alto coste, más de 2.500 millones de euros desde su creación y 150 millones de euros al año, su elevado contingente –3.500 efectivos– y su escasa actividad –el 80% de sus actuaciones son como bomberos pero estos realizan 18 actuaciones al año por efectivo, mientras que los miembros de la UME solo llegan a 0,0084 actuaciones al año por efectivo–.

Si justificar el disparatado gasto militar es una de las cuestiones claves por las que se ha desplegado el Ejército español en los últimos días, el segundo elemento no es menos importante y ya ha sido esbozado tanto por autoridades como por militares: control de masas. Sin embargo, ¿acaso se esperaban tumultos o situaciones de descontrol ciudadana en estos días? No, es obvio que no, pero…

Pero si la situación se alarga y comienza a crecer el descontento popular, si la situación se descontrola o si el sistema amenaza colapso, será más fácil intervenir si los militares ya están desplegados en las calles. Y este sí es el verdadero objetivo de la ‘Operación Balmis’, el control de la población, por ello la insistencia de desplegarse en Catalunya o Euskadi, aun cuando no se les quiere ni se ha solicitado.

Vivimos tiempos excepcionales y los planes militares contemplan escenarios muy variados, entre ellos, la represión de la ciudadanía llegado el caso. Llamémosla ‘control de masas’, suena más pacífico y moderno.

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