Inicio Empleo La pandemia aplaza las recetas contra la lacra de la siniestralidad laboral

La pandemia aplaza las recetas contra la lacra de la siniestralidad laboral

El parón de la actividad parlamentaria y el incierto futuro del tejido empresarial con las medidas de emergencia ante el coronavirus dejan en el aire la implementación de medidas como los agentes de seguridad para velar por la prevención de riesgos en las microempresas y las pymes

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La siniestralidad laboral de mayor gravedad se concentra en las empresas de menor tamaño y tiene a los empleados de menor estabilidad como principales víctimas. Martinelle / Pixabay (CCO)

La paralización de la actividad legislativa en las Cortes de Aragón y la concentración de los recursos del Gobierno de Aragón en la respuesta a la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus están teniendo como lógicos efectos secundarios el aplazamiento de la puesta en marcha de medidas que, fuera del ‘impasse’ que impone el Covid-19, llevan años resultando urgentes para el país, como el abordaje de la siniestralidad laboral.

La semana que viene se cumplirán ya seis meses desde que la cámara autonómica aprobó por unanimidad, a propuesta de IU, una moción en la que reclamaba al Gobierno “instaurar la figura del delegado territorial de prevención para que pueda ejercer la labor sindical relativa a esta materia en las empresas que por su dimensión no cuentan con representación sindical, en las que tienen lugar la mayor parte de los accidentes mortales”.

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La medida formaba parte de una batería de iniciativas entre las que se encontraban otras como “convocar a los agentes sociales específicamente para dar un impulso a las medidas de prevención de riesgos laborales especialmente en el seno de las empresas pequeñas y muy pequeñas”, modificar la normativa vigente y “poner los medios necesarios para hacer aflorar los accidentes y enfermedades profesionales que en la actualidad no se declaran”, incrementar “la dotación de recursos humanos y materiales para la inspección y vigilancia en las empresas” sobre esta materia y, también, mejorar los sistemas de información y tratamiento de datos sobre siniestros en el trabajo.

Los peores indicadores en prevención

El Informe sobre la Siniestralidad Laboral en el tejido productivo aragonés a lo largo del año pasado elaborado por CCOO y UGT incluye una serie de datos que ratifican cómo esa creciente accidentalidad se está concentrando en los precarios y en las empresas de menor tamaño.

En este sentido, la mitad de las 26 víctimas mortales de accidentes laborales registradas en ese ejercicio (sin incluir autónomos) trabajaban en microempresas de menos de diez empleados, a los que se suman otros siete que lo hacían para firmas de entre 11 y 50, con lo que tres de cada cuatro víctimas (20 de 26, el 76,9%) se concentraron en pymes.

“En general la pequeña empresa de menos de 10 trabajadores es la que más accidentes mortales soportan y presenta los peores indicadores en todos los aspectos relacionados con la prevención.”, señala el informe, lo que avala el posicionamiento adoptado por las Cortes de Aragón.

Por edades, once de los fallecidos, que suponen el 42,3%, tenían más de 55 años. En todos los casos se trataba de varones.

Elevada prevalencia entre los mayores de 45 años

El estudio anota que once de los fallecidos eran eventuales y otros tantos trabajaban con un contrato indefinido, mientras en cuatro casos no constaba de qué tipo era la relación laboral, un dato que, en principio, invitaría a descartar la existencia de alguna relación entre el grado de precariedad de las víctimas de accidentes laborales mortales y su situación de mayor o menos precariedad.

Sin embargo, la clasificación de los siniestros en función de la antigüedad apuntaría en sentido contrario, ya que “el 42,31% de los fallecidos [11] tenían una antigüedad en su puesto de trabajo de menos de un año, y el 69,23% [18] menos de tres años en la empresa donde sufrieron el accidente”.

El cruce de ambas variables señala en esa última dirección. “La mayoría de los fallecidos tienen este rango de edad (41-50 años) y menos de 12 meses de antigüedad en la empresa”, explica el informe, que lleva a las organizaciones sindicales a vincular esa situación con “las bonificaciones sociales para el fomento de la contratación indefinida de mayores de 45 años”, que explicaría la elevada prevalencia de los accidentes mortales en ese grupo de trabajadores.

De hecho, el perfil más habitual del fallecido en accidentes laborales en Aragón el año pasado se corresponde con un varón de más de 45 años que trabaja en una empresa de menos de 10 empleados, del sector de la industria y la construcción, y en la que tiene una antigüedad inferior a los doce meses.

 

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