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La ideología tras el ataque del gobierno de Azcón al transporte público

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Este martes entrará en vigor la subida de las tarifas del transporte público anunciada por el Ayuntamiento de Zaragoza a finales de 2019: el billete sencillo incrementará su coste en 5 céntimos y el precio mediante la tarjeta multiviaje lo hará en 2 céntimos. Esta medida, cuyo objetivo inmediato es el aumento de la recaudación, se enmarca en un planteamiento ideológico de desprecio y desatención del transporte público y colectivo y de la sostenibilidad medioambiental. Y es que precisamente seremos las trabajadoras, las estudiantes y las pensionistas que cogemos diariamente el autobús las que paguemos los 950 000 euros que espera recaudar el ejecutivo del PP y C’s, apoyado en todo momento por sus socios ultraderechistas de VOX.

La subida de tarifas es la medida impulsada por el gobierno de la ciudad para tratar de revertir el deterioro de la situación interna de la empresa concesionaria, Avanza Zaragoza. Un deterioro que es palpable en el estado de los autobuses y los talleres de la empresa, continuamente denunciado por el comité de empresa y totalmente ignorado por el Ayuntamiento de Zaragoza, que se niega a concertar ningún tipo de reunión e incumple así los acuerdos tomados en 2016. La empresa mientras tanto sigue cobrando cuantías millonarias, pese a que incumple sistemáticamente el convenio colectivo permitiéndose obrar de manera negligente, con lo que hemos llegado incluso a lamentar el fallecimiento de un conductor de autobús en octubre de 2019, un caso que conmocionó a la ciudad.

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Todo esto no es casualidad y se enmarca en la estrategia neoliberal de devaluación de lo público y lo colectivo, de la que también forman parte los discursos de negacionismo del cambio climático y sus efectos. El cambio de ejecutivo tras las elecciones del 26 de mayo supuso una brusca transición en cuanto a movilidad se refiere, comenzando con el incumplimiento de la estrategia marcada por el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS): la ejecución de la línea 2 del tranvía quedaba paralizada. Cabe destacar que el PMUS se engloba en el Plan de Movilidad Sostenible – Plan Intermodal de Transportes del Área de Zaragoza y que fue aprobado en su día por unanimidad de todos los grupos municipales, incluido el PP.

Es la enésima vez que Azcón da una muestra de su tremenda hipocresía. Un alcalde que muestra su sonrisa de bufón ante los medios de comunicación prometiendo medidas populistas y que finalmente termina ejecutando unas políticas que favorecen a los de siempre. Un ejemplo icónico fue el anuncio de la moratoria de apertura de casas de apuestas, incumplido un mes después con el anuncio de la concesión de una licencia a un local junto a un centro educativo. Aunque se pueden poner muchos más y el reparto de la tarta siempre es el mismo: al mismo tiempo que no se escatiman gastos para la «remodelación» de La Romareda o el alumbrado de la calle Alfonso, se recorta en programas de mejora de infraestructuras en colegios, en programas de formación en inserción laboral o en medio ambiente.

No es de extrañar que el gobierno de Azcón impulse estas medidas de ataque al transporte público, ya que su modelo es el de usar un Mercedes —híbrido para poder subirse a la ola de la moda verde— hasta en trayectos que podrían hacerse en cinco minutos caminando. Por eso mismo es importante señalar que el único modelo sostenible a largo plazo es el del transporte urbano público, no solo por las evidentes ventajas medioambientales que entraña, sino por lo que supone en el plano ideológico: un modelo de vida colectivo frente al individualismo de otros medios de transporte como los patinetes eléctricos con los que tantas empresas privadas están haciendo negocio.

 

 

*Sara Ballesteros, Juventud Comunista en Aragón

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