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Ibercaja ya fía el 40% de su negocio al cobro de comisiones a los clientes

Los resultados de los test de estrés del BCE sitúan los ratios de solvencia y morosidad del banco aragonés por debajo de las medias comunitarias sin que la anunciada salida a bolsa acabe de llegar y mientras el Supremo lo condena por imponer intereses de demora abusivos, del 19%, en una hipoteca

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El banco aragonés apura sus plazos para salir a bolsa, que concluyen a finales del año que viene.

Ibercaja ya fía el 40% de su negocio al cobro de comisiones a sus clientes, ya sea por la gestión de las cuentas y los créditos o por la tramitación de fondos de inversión y de pensiones, según indica el balance de resultados de los tres primeros trimestres de este año que el banco aragonés ha presentado a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).

Se trata de uno de los rasgos más inquietantes del funcionamiento de todo el sector financiero español, al que, en su conjunto, solo el cobro de comisiones a los clientes por gestionar su dinero permiten eludir los ‘números rojos’.

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El dato llega, por otro lado, de manera prácticamente simultánea a los resultados de unos test de estrés bancario de la EBA (Agencia Bancaria Europea) que sitúan a Ibercaja, cuyo plazo para una salida a bolsa varias veces aplazada vence a finales del año que viene, en la zona baja de la clasificación, por debajo de las medias comunitarias: ocupa el décimo puesto (de doce) en solvencia, solo por encima de Sabadell y Santander, y el noveno en morosidad, en este caso superando a Bankia, Unicaja y Cajamar.

Más de un millón al día en comisiones

En el caso de Ibercaja, “el peso de las comisiones sobre el total de los ingresos recurrentes alcanza el 40,9%”, señala la documentación remitida a la CNMV, lo que supone la mayor cuota de negocio en los tres primeros trimestres de los últimos cuatro años, desde el 36,7% de 2016.

Las comisiones han pasado de suponer ingresos por 279,8 millones de euros a 287,6 en el periodo enero-septiembre, con un aumento del 2,78% y en ambos casos con un ritmo que se sitúa por encima del millón diario.

Las comisiones denominadas “no bancarias”, que reciben ese nombre pese a proceder de la gestión de productos financieros como los fondos de inversión y de pensiones, así como de los seguros de riesgo, “avanzan un 8,8” para sumar el “el 60,5% de las comisiones netas del banco”, mientras que las bancarias, las vinculadas a la gestión de cuentas y préstamos, decrecen un 5,3%.

En esos resultados resulta clave el avance del negocio en los fondos de inversión gestionados por Ibercaja, cuyo volumen “crece un 9,6% en lo que va de año” para, con 1.187 millones más alcanzar los 13.512. “Por primera vez en su historia Ibercaja alcanza una cuota de mercado del 5,0% en fondos de inversión”, indica el documento.

Cae el negocio tradicional del crédito

El aumento de los ingresos por comisiones coincide con un retroceso del margen de intereses, es decir, del negocio tradicional de la banca, que pasa de 419,2 a 415,6 millones de euros en un resultado directamente relacionado con la contracción del negocio del crédito.

Este registra contracciones del 2% en particulares (-2,1% en hipotecas y -1,6% en consumo), y en empresas (-1,6%), en este último caso con la particularidad de que aumentan un 9,5% los préstamos, y en consecuencia la exposición, al sector inmobiliario, que pasa a superar los mil millones. También crecen los créditos concedidos al sector público, que en lo que va de año han pasado de 1.002 a 1.458 millones de euros.

Esos dos factores dejan la caída en el 0,3%, lo que no impide que el banco cerrara el tercer trimestre con unos beneficios de 91,4 millones de euros, más de 25 puntos por encima de los 72,5 del mismo periodo del año anterior.

Por último, el banco aragonés redujo en los primeros nueve meses de este años un 26,9% los activos problemáticos.

“Imponía una indemnización desproporcionadamente alta”

Por otro lado, el Supremo acaba de condenar a Ibercaja por aplicar intereses de demora del 19% en un crédito hipotecario, una condición que tres tribunales han considerado abusiva.

“La cláusula que establecía el interés moratorio de un 19% era abusiva porque imponía una indemnización desproporcionadamente alta al consumidor que incumpliera sus obligaciones”, y la Audiencia de Barcelona no cometió ninguna irregularidad procesal cuando así lo declaró sobre la hipoteca, de la que también considera desmedido que incluyera una cláusula de vencimiento anticipado que permitía al banco ejecutar el crédito si el cliente dejaba de pagar una sola cuota.

El Supremo ratifica las sentencias del Juzgado Mercantil número 3 y de la Audiencia de Barcelona habían declarado nulas ambas cláusulas y condena a Ibercaja a pagar las costas del pleito tanto en su sede como en el tribunal provincial, algo que los juzgados decretan cuando consideran temeraria y/o infundada la posición de uno de los litigantes.

La sentencia del Supremo da la razón a tres miembros de una familia barcelonesa que llevaban más de seis años pleiteando contra el banco aragonés. Concretamente, desde que lo demandaron en julio de 2013 para eliminar ambas cláusulas del contrato por el que se regía la hipoteca de 234.000 euros, a devolver en 35 años, que habían contratado en 2005 para adquirir una vivienda.

De hecho, el tribunal recuerda que su “jurisprudencia asentada” antes de la Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario, aprobada en marzo, ya consideraba “abusivo el interés de demora en un préstamo, ya sea personal o hipotecario, cuando supera en más de dos puntos porcentuales el interés” de las cuotas, a lo que se suma que la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios prevé “expresamente la abusividad de este tipo de cláusulas cuando existe una desproporción de la indemnización por incumplimiento del consumidor con el quebranto patrimonial efectivamente causado al profesional o empresario”.

“Parece evidente que debe ser reputada abusiva”

“No es admisible, porque tiene la consideración legal de abusivo, que sea una indemnización ‘desproporcionadamente alta”, añade la resolución, que recuerda cómo el TJUE (Tribunal de Justicia de la UE) y la Ley Hipotecaria añaden otros dos criterios: que se trate de una penalización que el consumidor aceptaría “en el marco de una negociación individual” y que, cuando se trate de créditos para adquirir viviendas, los intereses no podrán superar “tres veces el interés legal del dinero y sólo podrán devengarse sobre el principal pendiente de pago».

Los intereses de demora a los que se exponían los clientes del banco no cumplían ninguno de esos criterios.

Paralelamente, la posibilidad de ejecutar la hipoteca y quedarse con la vivienda que el banco se reservaba a través de la cláusula de vencimiento anticipado también ha sido declarada abusiva para los clientes: “ni modula la gravedad del incumplimiento en función de la duración (35 años) y cuantía del préstamo (234.000 euros), ni permite al consumidor evitar su aplicación mediante una conducta diligente de reparación (aunque con posterioridad lo haya permitido la legislación cuando el bien hipotecado es la vivienda habitual)”.

“Y, en cualquier caso -añade-, parece evidente que una cláusula de vencimiento anticipado que permite la resolución con el impago de cualquier cuota de capital o intereses, debe ser reputada abusiva”.

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