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El rascacielos de La Almozara alterará el aluvial del Ebro

El Gobierno de Aragón da el visto bueno a unos trabajos de cimentación que requieren construir 40 pozos para extraer agua aunque admite que hay riesgo de que la contaminación de los suelos afecte al Ebro y no descarta que puedan producirse hundimientos del terreno en cuatro calles y un parque cercanos

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Recreación del proyecto Edificio Skyline 2020, junto a la plaza de Europa.

No es que vaya a ser propiamente lo que se entiende por un palafito, aquellas casas flotantes de madera que algunas culturas primitivas construían sobre ríos y lagos, aunque la cimentación del primer rascacielos de Zaragoza, promovido por la constructora Ebrosa en La Almozara, va a tener un aire: requerirá la construcción de cuarenta pozos y de un sistema de bombeo capaz de extraer hasta 1.120 litros por segundo, lo que, a pleno rendimiento, viene a equivaler a la mitad del consumo de agua de boca de la capital aragonesa.

El Inaga (Instituto Aragonés de Garantía Ambiental) acaba de emitir el informe de impacto ambiental de las obras del Edificio Skyline 2020, una mole de 19 plantas con 216 viviendas situado junto a la plaza de Europa y el puente de La Almozara, es decir, sobre el aluvial del Ebro en su margen derecha, que no requerirá una evaluación de impacto completa por, según el Gobierno de Aragón, “el carácter local y la reducida magnitud de los impactos generados y su compatibilidad con el medio afectado, siempre que se observen las medidas correctoras establecidas”.

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El proyecto prevé que la extracción máxima sea de 706 litros por segundo, lo que, en un periodo estimado de cuatro meses, supondría un volumen de algo más de siete hectómetros cúbicos de agua. No obstante, esas previsiones pueden verse alteradas por eventuales “elevaciones del nivel freático por crecidas en el río que obligarían a detener el bombeo”.

El proyecto “consiste en el achique de aguas freáticas dentro del solar” para “evitar la entrada de agua a la excavación” durante “el tiempo necesario para la construcción de la losa y estructura, hasta que su carga compense las subpresiones existentes”. Para ello, el permiso del Inaga contempla “la construcción de 40 pozos en el solar de obras, capaces de bombear cada uno de ellos un cau