Inicio Opinión El paro no subirá con el nuevo Gobierno… si se es patriota

El paro no subirá con el nuevo Gobierno… si se es patriota

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Vaya por delante que soy autónomo. De esos que tienen una pequeña empresa e intenta levantarla cada día con ilusión y sin apoyos financieros detrás. Lo que los neoliberales, o los modernos, llaman un ‘emprendedor’, vaya. Y oiga usted, estoy de acuerdo en que el Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos vaya a subir el Salario Mínimo Interprofesional.

¿Que por qué estoy de acuerdo siendo que, como digo soy autónomo y según la CEOE y las grandes empresas eso me perjudicaría? Vayamos por partes. Para empezar plantean subirlo únicamente hasta el 60% del salario medio en España, tal como recomienda la Carta Social Europea. Es decir, a hasta unos 1.000 euros mensuales. Actualmente el SMI se sitúa en 900 euros. Una empresa que se ‘permita’ pagar a sus trabajadores 900 euros al mes difícilmente podrá tener dificultades económicas para pagarles 100 euros más en cada nómina.

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Especialmente incomprensible es que sean las grandes empresas y la CEOE las que indiquen que esta subida les parecería, literalmente, una “barbaridad”. Acumulan cientos o miles de millones de euros de beneficios anualmente, por lo que su balance general no debería verse seriamente afectado.

Pongamos el caso, por ejemplo, de Mercadona. Según la Base de Datos de Informa D&B, a comienzos de 2019 tenía casi 90.000 empleados. Supongamos que, en el peor de los casos, a todos ellos el señor Roig -insigne empresario…- les pagase únicamente el SMI. Esto haría un total de 1080 millones de euros en sueldos al año, por los 972 actuales. Es decir, solo 108 millones de euros más. En 2018 este gigante tuvo 593 millones de euros de beneficio. ¿Le hará daño esta subida del SMI? Juzguen ustedes…

Y así podríamos referirnos a todas las grandes empresas de este país, que son las que suelen tener en cuenta las organizaciones de la patronal y los grandes medios de comunicación cuando se trata de criticar los avances que consiguen los trabajadores -es decir, el grueso de la población-. Otra cosa será cómo afecte esta subida del SMI a la contratación de las PYMES y los autónomos. Pero ahí hay otras cartas que entran en juego.

La principal, desde mi humilde punto de vista como autónomo, son los costes laborales. Cuando una empresa contrata a un trabajador no solo debe pagarle el salario que se estipule en el contrato -que debería ser, como mínimo, el que marque el convenio colectivo en cuestión…- sino que hay que añadirle una serie de inversiones. Fundamentalmente se trata de la Seguridad Social, la prevención de riesgos laborales y los seguros de accidentes.

Según la Encuesta Trimestral del Coste Laboral en España, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, mientras el coste salarial mensual por trabajador se sitúa en 1.876,95 euros, el coste laboral asciende a 2.553,62 euros. Este coste ha crecido un 2’2% desde enero de 2017. Así, para fomentar que las pequeñas empresas y los autónomos puedan contratar a más trabajadores, sería conveniente que el nuevo Gobierno concretase su prometido paquete de medidas para potenciar la contratación. Y que en ellas incluya una rebaja de los costes laborales que tienen que hacer frente las PYMES y los autónomos.

Y ustedes dirán: si se rebajan los costes laborales, el Estado recaudará menos y en consecuencia tendrá menos dinero para invertir. ¿Cómo podríamos compensarlo, entonces? En primer lugar, persiguiendo el fraude fiscal de las grandes empresas y las grandes fortunas. Si todas ellas pagasen sus impuestos netamente en España, como hacen la gran mayoría de las pequeñas empresas y los autónomos, el Estado tendría dinero suficiente como para impulsar planes ambiciosos de creación de empleo.

Por otro lado, el dinero del Estado tendría que subordinarse al interés general de la población y dedicarse, en este sentido, a la creación de empleo digno y estable. Esto podría conseguirse -por ejemplo- si cesasen de una vez por todas los rescates con dinero público de empresas como los bancos o las autopistas. Incluyendo avales y garantías diversas, el rescate a la banca costó más de 230.000 millones de euros. La factura del rescate a las autopistas rondó, por su parte, los 3.000 millones de euros.

De esta manera, solo poniendo coto al fraude fiscal, consiguiendo que todas las grandes empresas tributen en España y utilizando el dinero de los españoles para beneficiar a la economía del grueso de la población y no únicamente a la de las grandes empresas y las grandes fortunas ya verían ustedes, queridos lectores, cómo la subida del SMI no afectaría, en absoluto, a las cifras del paro. Es cuestión de ser patriotas. Pero de verdad, no solo de pulserita o bandera…

* Héctor Mendal, autónomo

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