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El pacto del cuatripartito: el poder tenía un precio

El acuerdo se basa en el pacto PSOE-PAR que dejó a la derecha sin posibilidades de gobernar, con contribuciones de Cha y Podemos

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El consejero de Industria, Competitividad y Desarrollo Empresarial, Arturo Aliaga, jurando su cargo

El papel lo aguanta todo, se dice, más aún cuando se trata de programas políticos. No podemos saber qué orientación acabará teniendo el cuatripartito aragonés en la práctica. Lo único que sabemos es que los cuatro partidos firmaron un mismo documento de 132 puntos que habrá de ser la guía del nuevo gobierno, y sólo en base a este acuerdo podremos deducir las políticas que nos esperan los próximos cuatro años.

Que el PAR amaneciera un día con un acuerdo con el PSOE dio la vuelta a una tortilla que casi todos esperaban cayera del lado de la derecha. El partido aragonés consideró más inteligente y más útil a sus intereses asociarse con los socialistas que con un «trifachito» que alberga socios con los que compite electoralmente y con los que tiene diferencias políticas, sobre todo en lo que a la descentralización se refiere. PSOE y PAR son viejos conocidos y en cinco minutos tenían psoe par de 9 páginas «inspirado en la centralidad, la moderación y la transversalidad». Luego llegaron CHA y Podemos, y sobre ese acuerdo PSOE-PAR forjaron 132 puntos de «bases programáticas para el desarrollo de la X Legislatura». Se gestaba así el primer gobierno cuatripartito de la historia de Aragón y la participación por primera vez de Podemos en el gobierno de la comunidad autónoma.

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Las 132 medidas acordadas son, fundamentalmente, las acordadas por PSOE-PAR y a las que CHA y Podemos fueron añadiendo algunas otras. Casi ninguna de las medidas del acuerdo de la «moderación, la centralidad y la transversalidad» desapareció en el acuerdo a cuatro.

El acuerdo final

Las aportaciones de la izquierda parecen cristalizar en los epígrafes de «Autogobierno», sensiblemente más amplio que el de PSOE-PAR, y uno nuevo de «Derechos sociales» con 16 puntos en el que se apuesta por la reducción de la lista de dependencia y el apoyo a las infraestructuras de servicios sociales. Algo que ya estaba en el anterior acuerdo es la recuperación de la renta de emancipación para jóvenes en colaboración con el gobierno central. Aparece también una referencia novedosa para proteger a la población, y en especial a la juventud, de la publicidad de las casas de apuestas y juegos de azar. En todo caso, en este punto de derechos sociales las formulaciones suelen ser «impulsar», «apoyar» o «favorecer», sin concreciones.

En el resto de temas, las medidas de PSOE-PAR persisten y se advierten añadidos probablemente del resto de fuerzas (CHA-Podemos). En Vivienda, por ejemplo, al Plan de Vivienda y a la rehabilitación, se añaden ampliar el parque público o la captación de vivienda vacía. En Sanidad, todos están de acuerdo en la reducción de las listas de espera -aunque no se dice cómo- y en acabar las obras de los nuevos hospitales de Teruel y Alcañiz. En Educación, también los cuatro partidos mantienen la «convivencia pacífica» de las enseñanzas privada y concertada. La correlación de debilidades mantiene, sobre el papel, una guerra fría entre los dos modelos. En Igualdad se contempla el desarrollo de leyes aprobadas en las Cortes. En despoblación, todos suscriben los puntos de PSOE-PAR, incluida la «fiscalidad diferenciada» en zonas afectadas.

Una fiscalidad a la carta

De hecho es en fiscalidad donde más chirrían las ruedas de la izquierda. A priori no parece muy progresista «mantener la presión fiscal» de Aragón por debajo de la media de España o facilitar más deducciones fiscales a las empresas. La fiscalidad regresiva que supone la bajada del impuesto de sucesiones fue un caballo de batalla de la derecha asumido por Lambán. Se contempla en el acuerdo final a cuatro el estudio de la eliminación de dicho impuesto. Todo ello contó con la oposición de Podemos, CHA e IU en las Cortes la pasada legislatura, pero ahora los dos primeros han firmado este punto,  el más polémico de todo el acuerdo, pues supone una cesión importante por parte de la izquierda. Sin duda Podemos se cobra a cambio lo que considera una buena pieza: la supresión del impuesto al agua, el ICA, una de sus principales luchas estos años anteriores. Está por ver si las alternativas a la bajada o eliminación de estos impuestos son otros progresivos o regresivos, es decir, si gravan según renta o si gravan a ricos y pobres por igual. Será interesante también comprobar si se cumplen los incrementos en los mecanismos de persecución del fraude fiscal.

Sólo en Economía desaparece un punto del acuerdo PSOE-PAR, el que abogaba por «Impulsar de forma definitiva la unión de estaciones en el sector de la nieve». El sector de la nieve tendrá «mejoras estratégicas» junto a Dinópolis, Motorland, etc. También en este punto se suscriben las propuestas del acuerdo original, añadiendo ayudas al autoempleo, el fomento de la economía social y la lucha contra los falsos autónomos y la economía sumergida.

Todos los firmantes tienen una cosa en común que les diferencia de la derecha que se queda en la oposición: estar contra el Trasvase del Ebro. Así lo manifiestan en el punto de materia hidrológica. En este tema, los 3 millones de árboles a plantar son de las pocos compromisos en cifras que se encuentran en el documento. También hay un punto dedicado a la limpieza de los cauces de los ríos, asunto siempre candente y discutido cuando hay avenidas del Ebro. Otro asunto en el que las izquierdas ceden, no se sabe si al sentido común imperante o al PAR.

Medio Ambiente y Emergencia Climática es otro punto que amplía bastante lo acordado al inicio y que gira en torno a aplicar normas y leyes ya aprobadas, así como a desarrollar planes contra la desertificación y descontaminación de suelos. La esencia de los puntos de Agricultura, Infraestructuras y Cultura parecen ser de consenso, destacando en esta última contribuciones a la tensión nacionalista con los vecinos catalanes en los puntos de los bienes de Sijena y en la preservación de la historia de Aragón frente a «deformaciones malintencionadas».

El PAR se lleva el gato al agua

El documento final es el resultado de un pacto en el que los socios han permitido la inclusión de las medidas estrellas de los demás. Todos esperarán lucirse con sus contribuciones, ignorando conscientemente que las de los demás entran a veces en contradicción con las suyas. En todo caso, en esta correlación de debilidades el que menos pierde es el PAR, que es el precio que paga la izquierda porque su socio deserte de la derecha. Hay definido un amplísimo campo de juego donde podrán desarrollarse políticas de izquierdas o derechas, en un sentido o en otro, dependiendo de la voluntad de los actores, de la correlación de fuerzas existente y sobre todo, de quien gestione qué. Por el momento la gestión de los impuestos y la economía quedan en manos del PSOE. La industria y la relación con las empresas, en manos del PAR.

El apartado de «fiscalidad» abre con un punto que parece calcado de lo que dice el artículo 31 de la Constitución Española, que nos recuerda que los impuestos estarán inspirados en los principios de igualdad y progresividad. Y es que este pacto es un poco como la Constitución, que permite irse a izquierda o derecha dependiendo de quién tenga más fuerza. Veremos qué se queda en papel mojado y qué se ejecuta. Y no sólo eso. Veremos qué ocurre cuando surjan fricciones, que surgirán. Sin duda, al PSOE le cabe todo y aguantará sin pestañear, ya que está acostumbrado a pegar bandazos hacia la derecha sin despeinarse. Para el PAR es una jugada maestra en la que logra varios objetivos: cumplir su programa y diferenciarse de los trasvasistas y recentralizadores de Ciudadanos y Vox. CHA persiste en una estrategia que le ha permitido sobrevivir aumentando apoyos en las Cortes mientras era expulsada del Ayuntamiento de Zaragoza. Y Podemos podrá tener la capacidad de soportar muchas contradicciones pero está por ver la que tenga el electorado de un partido que nació como impugnación del estatu quo y que entra a gobernar con PSOE-PAR. Ahí estará IU ejerciendo de Pepito Grillo de la izquierda. En todo caso, el primer éxito del nuevo gobierno es dar la imagen de ser un grupo de moderados frente a una derecha echada al monte. Y últimamente las palabras transversalidad y moderación cotizan al alza.

 

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