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El Gobierno de Azcón deja impunes los destrozos en un edificio modernista

La junta local aprueba “finalizar sin sanción” el expediente abierto tras detectar la destrucción de varios elementos arquitectónicos protegidos en un céntrico edificio de la calle San Miguel de Zaragoza que alberga un histórico jardín del siglo XVIII

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Las inspecciones de la Policía Local y de Urbanismo detectaron la destrucción de elementos arquitectónicos protegidos en este edificio de la calle San Miguel de Zaragoza.

El equipo de gobierno municipal PP-C’s que preside Jorge Azcón ha decidido dejar impune la tropelía urbanística cometida en el edificio modernista de la calle San Miguel 46 de Zaragoza, el mismo que alberga en su patio interior el Jardín del Marquesado de Campo Real, una de las joyas arquitectónicas y naturalistas de la ciudad, en el que ahora hay proyectada una piscina y bajo en cual pretende la promotora habilitar un aparcamiento.

La tapia que separa el jardín del edificio número 44 de la calle San Miguel incluye varias decenas de metros de la antigua muralla de Zaragoza de hasta seis metros de altura, en una zona cercana a lo que fue la Puerta del Duque.

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La Junta de Gobierno Local acordó en su reunión del pasado 6 de septiembre “finalizar sin sanción el procedimiento” incoado en mayo del año pasado a la empresa Desarrollos Singulares de Zaragoza por “infracción urbanística grave en rehabilitación de edificio sito en calle San Miguel 46”, un inmueble “incluido en el catálogo del Plan General como de interés arquitectónico” y ubicado en el entorno del BIC (Bien de Interés Cultural, figura equivalente al monumento) del colegio Gascón y Marín, junto a la plaza de los Sitios.

Fuentes municipales explicaron que el ayuntamiento, ante las diferencias de criterio entre los servicios de Urbanismo y la promotora de las obras, que sostenía que no había motivos para imponerle una multa, optó por consultar el criterio de la Comisión Provincial de Patrimonio, un organismo presidido por el Gobierno de Aragón que concluyó que los trabajos en los que se produjeron los daños cabían en la licencia de obras concedida a la empresa, por lo que su conducta no sería sancionable.

Tras conocer ese dictamen, emitido este verano, el equipo de gobierno optó por no imponer ninguna sanción. Otra opción era seguir el criterio de los técnicos municipales e imponerla y que, en todo caso, fuera la empresa la que la recurriera en los tribunales. Sin embargo, esta segunda vía fue descartada.

Tuit de APUDEPA del 27 de julio en el que denunciaban la destrucción del jardín 

“Debería haberlo comunicado”

El Servicio de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Zaragoza había propuesto el 26 de julio del año pasado imponer a Desarrollos Singulares de Zaragoza una sanción de 60.000 euros por una falta muy grave por los daños causado en el edificio con las obras: arrancar losas de balcones y barandilla de forja, retirada de un alero y su barandilla y la demolición de “la parte posterior de la edificación hasta la altura de las dos primeras plantas medidas desde la cota del jardín”.

La protección del edificio, añadía la propuesta de sanción, es “expresa” para las fachadas, la caja de escalera, las piezas de carpintería, las cerrajerías y decoraciones interiores, el jardín y la escalera de caracol de acceso a este.

En este sentido, el dictamen señalaba que antes de haber retirado el alejo y los elementos de forja y de carpintería “debería haberlo comunicarlo” al ayuntamiento “para la autorización o no, tras la certificación del director de la obra”.

Y los mismo indica para derribo parcial de la fachada interior original, “expresamente catalogada” y que da al jardín interior, datado del siglo XVIII: “debería haberse comunicado a la administración si consideraban que existía grave deterioro que así lo aconsejara para que pudiera ser contrastado y se procediera o no a su autorización en función del informe técnico tras la visita de inspección correspondiente”.

Una piscina en un jardín del siglo XVIII

Los trabajos en el edificio, que permanecieron paralizados varios meses por orden de Urbanismo la pasada legislatura, se han reanudado.

Los toldos que rodean el edificio tienen los anagramas de una empresa que no es ni la que figura en el expediente municipal, Desarrollos Singulares de Zaragoza, ni la que se anuncia como la promotora, Gestión de Proyectos Grupo G3, cuyos responsables, lo mismo que el domicilio social, coinciden.

“El proyecto supone la rehabilitación integral del edificio, conservando sus elementos más emblemáticos pero aportándole una puesta al día que lo dota de unas características y acabados únicos», sostiene uno de los directivos de la empresa en un publirreportaje difundido hace unos meses por un medio de comunicación local.

El proyecto, de doce viviendas de 90 a 120 metros cuadrados, incluye 26 plazas de aparcamiento y una piscina ubicadas, precisamente, debajo y dentro del jardín del marqués, que incluye un magnolio centenario y restos de la muralla de Zaragoza, tal y como puede observarse en los folletos promocionales y en los planos que difunde la propia G3.

Así quedará el Jardín del Marqués del Campo Real una vez acaben las obras de reforma del edificio.

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