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“El consumo existe, podemos optar por la táctica del avestruz o por mirar la realidad de frente”

Entrevista a Javier Sánchez, coordinador de Consumo ConCiencia, una asociación que trabaja en el ámbito de la Reducción de Riesgos ante el consumo de drogas

Un folleto informativo de la asociación protagonizó una polémica alimentada por los medios de comunicación que puso al gobierno de Zaragoza en Común (Zec) en el ojo del huracán

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Uno de los stands informativos de la asociación.

En Aragón no existía una asociación que trabajase desde la óptica de la Reducción de Riesgos (RdR) hasta el año 2016 con el nacimiento de Consumo ConCiencia. Esta perspectiva trata de reducir los riesgos asociados al uso de sustancias psicoactivas desde el respeto a las personas consumidoras y con una óptica de educación en la responsabilidad. Para ello, se dedican a dar información científica a través de talleres, materiales formativos y la intervención en espacios de ocio, en los que ofrecen recursos y análisis de sustancias para poder conocer su composición.

Su labor no ha pasado desapercibida. En febrero del año pasado, un folleto les convirtió en el blanco de OK Diario y el Partido Popular –a los que se sumaron casi todos los grupos políticos- como un intento de desacreditar políticamente a Zaragoza en Común. La guía, que ofrecía información para reducir riesgos, fue acusada de “apología del consumo de drogas”. Pasada la polémica y con algunas más dificultades prosiguen con su trabajo. Entrevistamos a su coordinador, Javier Sánchez, para conocer cómo sobrevivieron a la vorágine y saber qué hay más allá del polémico folleto.

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Consumo Conciencia se hizo lamentablemente famosa el año pasado cuando la extrema derecha comenzó una campaña contra uno de vuestros folletos, ¿cómo vivisteis aquellos días?

Fueron días muy, muy difíciles. Nos enfrentamos por una parte a la mentira, a la manipulación, al insulto, por puro interés “político” -ya que se hizo para atacar al Gobierno de Zaragoza- que ni siquiera tenía que ver con la Reducción de Riesgos. En principio por iniciativa del PP, pero a su ataque se sumaron todos los demás grupos salvo, obviamente, el de ZeC. Eso se tradujo en un ataque mediático brutal, a escala regional y estatal, en el que salvo alguna mínima excepción, reinó la demagogia -es muy fácil hacerla con el tema tabú de las drogas-, el desequilibrio “informativo” y la censura directa. Por ejemplo, de Aragón TV, que tras grabar una entrevista de 15 minutos no emitió ni un segundo, o que de la rueda de prensa que dimos de 45 minutos de duración extractó los 6 segundos más anecdóticos. O por ejemplo la censura de El Periódico de Aragón que, a través de quien es el actual director, nos negó explícitamente el derecho a publicar la réplica que le enviamos.

Por otro lado, nos vimos muy solas en cierto sentido, porque, si bien recibimos cientos de mensajes de apoyo y de que hubo compañeras valientes que nos defendieron en algunos espacios, apenas hubo alguna organización de las que habitualmente trabaja con nosotras que tuviera el valor de reconocer esa relación con nosotras y de defender la RdR.

A nivel institucional, y más allá del atacado Gobierno de ZeC, el propio Director General de Salud Pública de la DGA fue casi el único que tuvo una posición medianamente digna.

¿Cuáles han sido las consecuencias de esta polémica para vosotros?

Una semana de polémica en medios casi acaba con 3 años de trabajo y con el futuro de Consumo ConCiencia. Contrariamente a lo que la gente cree, las consecuencias graves vinieron después y las seguimos sufriendo, sobre todo porque aquello dio fuerza a quienes quieren eliminar este enfoque y defienden que otro tipo de “prevención” sea la opción única de trabajo en este campo.

¿Por qué escandaliza la información de vuestros folletos?, ¿puede contener peligros el dar “demasiada” información?

La polémica tuvo un origen político que no tenía que ver con la Reducción de Riesgos. Al difundirse la noticia de un modo tan de titulares -que explican poco o nada- hubo gente que reaccionó escandalizándose porque hay mucha hipocresía pero también porque la información del folleto se sacaba de contexto y no se explicaba que este tipo de trabajo se realiza desde hace más de dos décadas en el Estado. Es verdad que para determinada gente hablar en según qué términos es chocante porque este es un tema que estamos acostumbrados a barrer debajo de la alfombra.  Por otro lado, también es verdad que hubo muchísimas personas que no se escandalizaron, quienes se lo descargaron completo y lo leyeron, y es que la gente es mucho más razonable de lo que nos quieren hacer creer. Desde Consumo Conciencia no es que demos demasiada información sino que la sociedad está acostumbrada a una información sesgada sobre las drogas ilegales, no se da la información completa como sí se hace con las legales –sean medicamentos de farmacia o el alcohol-, por ejemplo.

En vuestras redes sociales combatís varios bulos que suelen correr sobre las drogas, ¿cuáles son los más comunes?, ¿cuáles los más peligrosos?

En verano las informaciones que se dan son puro sensacionalismo casi siempre, se usan fuentes poco fiables y se aprovechan del dolor para vender más. En verano no hay más consumo, pero hay más fiesta y más festivales, por lo que éste es diferente, ello da pie a este tipo de noticias. Tenemos una pestaña específica en nuestra web, “En los medios”, en la que tratamos de desmontar esas noticias y precisarlas para dar toda la información sobre el tema que se trata. Por ejemplo, no hay ninguna pastilla de MDMA con matarratas como se ha publicado en medios recientemente, en vez de difundir información falsa debemos alertar de los riesgos que verdaderamente existen.

Con la mayor oferta de festivales en verano aumenta vuestra intervención en los espacios de ocio, ¿cómo es esta labor?

Desde Consumo Conciencia tenemos dos términos de actuación: uno que tiene que ver con lo formativo y otra que es la intervención en ocio. Nuestro trabajo en los puntos de ocio nocturno se basa en dar información sin sesgos sobre las sustancias, no decirle a nadie lo que tiene que hacer o no, sino dar información y materiales de reducción de riesgos y de daños. Cuando alguien se acerca a nuestro stand intentamos tratarle con respeto desde una perspectiva de educación en la responsabilidad y desde una perspectiva de lograr que esa persona no tenga ningún problema esa noche con su consumo, sea el que sea.

¿Y por qué no invitar a no consumir?

No decimos a nadie que no consuma porque no es eficaz, la persona se daría la vuelta y se iría, lo que hacemos es dar toda la información. Ofrecemos el análisis de sustancias para decir si lo que se tiene entre manos es lo que se cree que es, si está adulterado y con qué, información para evitar problemas de salud. Para ello tenemos herramientas y recursos como una báscula para evitar que se sobredosifique y nadie se pase con la dosis, preservativos, suero fisiológico, rulos limpios con indicaciones de reducción de riesgos… En un stand nos ponemos a disposición de la persona para darle la información más científica y completa que podemos.

El consumo existe y podemos optar por la “táctica del avestruz” o por mirar la realidad de frente. Podemos dejar a los usuarios únicamente con la información que da internet, lo que le dice un colega o lo que le dice el camello, que puede ser cierto o no, o dar información a través de equipos profesionalizados y especializados en esto como somos las asociaciones de Reducción de Riesgos.

¿Qué os encontráis en los análisis de sustancias que estáis haciendo últimamente?

Normalmente corroboran lo que dicen los informes de las asociaciones que hacen análisis de precisión, que tienen los medios económicos y técnicos, fundamentalmente los de Energy Control, que son los más completos. Depende mucho de la sustancia, la coca y el speed están muy adulterados (el speed en mayor medida), esencialmente con cafeína y más en algunas ciudades que otras –en Zaragoza de las que más-. Sin embargo los tripis están prácticamente limpios, 9 de cada 10 son efectivamente LSD, y con el MDMA está limpio más de un 90% de las veces, algo que sorprende porque mucha gente piensa que las pastillas están muy adulteradas pero no es verdad. Lo que es cierto es que cuando están adulteradas pueden ser muy peligrosas, según con qué lo estén, pero estadísticamente  lo están muy pocas veces. En el último festival que estuvimos analizamos 43 muestras de MDMA (de 82 totales) y solamente una estaba mínimamente adulterada, y era con un diluyente, algo que no es activo y que se pone para aumentar el peso simplemente.

Y más allá de la opinión de OK Diario al respecto, ¿qué respuestas obtenéis en vuestra intervención?

La respuesta que recibimos de la gente es lo que nos anima a seguir con nuestro trabajo, se nos agradece mucho, nos dan las gracias infinitas veces, nos animan a seguir y nos dicen lo importante que es la Reducción de Riesgos. Estaría bien que además de las personas usuarias fueran conscientes también las instituciones.

Cuando damos talleres con AMPAS, tanto madres como padres reconocen que prefieren que a sus hijos e hijas les llegue la información por alguien como nosotros a que la busquen por internet. Cuanto más conocimiento tengamos más protegidos estaremos, en esto como en todo lo demás.

¿Qué le diríais a quien pueda pensar que vuestra actividad incentiva el consumo y que es más útil una postura prohibicionista?

Las políticas prohibicionistas nunca surgieron con una voluntad de proteger la salud, sino que nacieron por motivos económicos, políticos y culturales que no tienen nada que ver con la declaración de proteger la salud pública. Pero en el caso de que nos creyésemos esa declaración, vemos como es un auténtico fracaso, lo dice el propio Plan Nacional sobre drogas. Recuerdo un párrafo de la evaluación del plan nacional de 2003 en el que se reconoce que no se ataja el consumo, no se reduce para nada sino que aumenta, y que además no se llega a la juventud que para los estamentos preventivos es la principal población a la que llegar.

Este fracaso comunicativo se puede observar en redes sociales con el seguimiento que tienen las grandes asociaciones de Reducción de Riesgos del Estado. Por ejemplo en facebook Energy Control tiene 40.000, seguidores, Ai Laket! 7000, nosotros en escasos tres años tenemos más de 2300 y, sin embargo, el Centro Municipal de Atención y Prevención de las Adicciones (CMAPA), que tiene un presupuesto que nos multiplica por 60 y lleva muchos años, tiene 160 seguidores.

A través de nuestros estands, de nuestro teléfono, por correo o por redes llegamos a más de 11.000 personas al año por contacto directo personalizado.

Además de intervenir en espacios de ocio comentabas que también os dedicáis a la formación, ¿a quién va dirigida?

La mayor parte está enfocada a formar a formadores, a personas que tienen contacto con la juventud por algún motivo: educadoras de calle, profesoras, servicios sociales… ese es nuestro mejor ámbito de actuación porque tiene un efecto multiplicador que se ve en el trabajo de esas personas. En menor medida hacemos talleres con AMPAS, que tienen muy buena recepción, lamentablemente con muchas más madres que padres porque sigue habiendo una falla en la corresponsabilidad clarísima. Y lo que menos hacemos es talleres directamente con alumnado, en estos casos lo que hacemos es “invertir” los talleres tradicionales, escuchar cuáles son sus dudas y a partir de ahí estructurar el taller, tocando siempre temas e informaciones que son clave pero siempre a partir de sus preguntas. Por último, también hemos hecho talleres para profesionales de la información para dar información científica y contribuir a acabar con el sensacionalismo.

¿Qué necesitaríais para poder desarrollar vuestra labor de la forma más exitosa posible?

La Reducción de Riesgos y daños es muy eficaz en la relación costo-beneficio, es mucho más barata que cualquier otro tipo de prevención, más barata que la persecución por la vía penal, la llamada “guerra contra las drogas”, que es solo contra algunas ilegalizadas y que en realidad es una guerra contra las personas. Pero pese a ser más barata y más eficaz necesitamos recursos, ahora mismo estamos malviviendo y mal resistiendo. Desde el Gobierno de Aragón, y respecto a lo que ya era muy insuficiente de 2017, nos recortaron en 2018 y este año nos han vuelto a recortar sobre el recorte, tenemos muy poco apoyo institucional para sostener este proyecto. Hay que plantearle a la administración si realmente quiere apoyar la Reducción de Riesgos y cuáles son las medidas a tomar por cada parte.

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