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El Ayuntamiento de Zaragoza sale de la UVI económica

El Gobierno de la ciudad consigue una mejora global de todos los indicadores económicos en menos de cuatro años.

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Fernando-Rivares

Desde 2015 el IBI ha bajado un 35%, se ha bajado la morosidad del Consistorio de 81’4 a 26’86 días y se ha reducido la deuda de la ciudad en 153 millones de euros.

Antes de las elecciones de mayo de 2015 la ciudad de Zaragoza estaba en la UCI económicamente hablando. Ahogada por la deuda, los impagos y las sentencias judiciales en contra, la capital aragonesa de la post- Expo y los grandes proyectos parecía un gigante con pies de barro.

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La táctica de los sucesivos equipos de gobierno de Partido Popular y PSOE, hasta entonces, había sido parecida: patada hacia delante al problema de la deuda, que se solventaría solo o mediante subidas de impuestos a los ciudadanos tales como el Impuesto de Bienes Inmuebles.

Con el cambio de gobierno y la entrada en el Consistorio de Zaragoza en Común, se paralizaron los grandes proyectos y el equipo de Gobierno comenzó a trabajar en lo que denominaron la ‘economía del bien común’, tratando de favorecer la vida de la gente incorporando a la economía de la ciudad valores humanos universales como la confianza, la solidaridad, la responsabilidad y la cooperación.

Cuando apenas quedan tres meses para finalizar la legislatura, la ciudad parece haber salido de la UVI económica. Los datos que ha mostrado el consejero de Economía y Hacienda, Fernando Rivarés, dicen que el enfermo progresa adecuadamente, pero que todavía tiene que pasar un tiempo en rehabilitación si no quiere que su salud vuelva a empeorarse.

Equilibrio de las cuentas municipales

Uno de los objetivos que el gobierno se marcó fue el equilibrio de las cuentas. La auditoria encargada a los propios servicios municipales en julio de 2015 desveló, por un lado, que había 45 sentencias firmes contrarias a los intereses municipales que había que pagar y que sumaban 41 millones de euros de los cuales 17 eran intereses.

Y por otro, lado, se descubrió que los servicios públicos esenciales estaban infradotados: las cantidades presupuestadas para el 2015 no eran suficientes para atender las facturas de alumbrado público, luz, agua o las ayudas de urgencia, que se quedaban sin dinero en el mes de julio, ni tampoco para el transporte, ni la limpieza: había 55,4 millones de euros menos de lo que se necesitaba para cubrir todos los servicios a lo largo del año. El Ayuntamiento se comprometió a absorber la deuda en los cuatro años de legislatura, y lo ha conseguido.

Reducción del tiempo de pago a proveedores

Pagar deudas atrasadas a proveedores fue otro de los objetivos que se marcó el Ayuntamiento tras los datos obtenidos en la auditoría interna. Durante el 2016 se fue equilibrando el pago de los servicios esenciales y concluyó el año habiendo pagado 33,5 millones de euros que se adeudaban a servicios tan importantes como la teleasistencia (1,6 millones) el plan de choque contra la crisis que se había impulsado por el anterior gobierno del PSOE y que tenía un agujero de 1,5 millones, el transporte (7,2 millones) o incluso el suministro de agua, del que había facturas pendientes desde 2014, por valor de 4 millones de euros.

En 2017 se saldaron todas las deudas atrasadas en la prestación de los servicios: 64,7 millones de euros en dos años, cuando la previsión era pagar estos agujeros en los cuatro años de corporación. Las cuentas quedaron dotadas correctamente para los siguientes ejercicios, incluso se ampliaron partidas para mejorar la sostenibilidad en el transporte y el medio ambiente. Ese año se cumplió el Plan de Estabilidad Presupuestaria y se prepararon las cuentas para salir del Plan de Ajuste que mantenía al Ayuntamiento intervenido por el Ministerio de Hacienda.

Cumplir con la ley de morosidad en el pago a proveedores es uno de los principales síntomas del buen hacer en la gestión económica de una institución. En diciembre de 2014 la medición de la morosidad en el Ayuntamiento de Zaragoza estaba en 81,40 días. Poco a poco se fueron reduciendo las facturas y se ahorraron intereses, sobre todo en las grandes contratas. En diciembre de 2018 la morosidad era de 26,86 días, dentro de los límites legales, algo que afecta positivamente a los pequeños y medianos negocios de la ciudad que trabajan con el Ayuntamiento de Zaragoza: proveedores de servicios, acciones puntuales, etc.

Notable reducción de la deuda municipal

En diciembre de 2015 la deuda del Ayuntamiento era de 827.900.890 €. Un año después, había bajado a 765.755.400€ en diciembre de 2016. A 31 de diciembre de 2017 la contabilidad municipal reflejaba una deuda de 759,8 millones de euros y en diciembre de 2018 la cifra es de 674.792.693,94.

La refinanciación de deuda de Zaragoza Alta Velocidad fue una de las primeras medidas que tomó la actual corporación y que permitió aplazar los pagos, reduciendo las cuotas y los intereses. El préstamo que inicialmente debía afrontar el Ayuntamiento suponía devolver 18,1 millones de euros en 2016, 22.20 millones en 2017, 26.15 millones en 2018 y 33.67 millones en 2019, más los intereses.

Durante un año, el Ayuntamiento negoció esa deuda, para conseguir condiciones más justas. En noviembre de 2016 el gobierno de la ciudad aprobó el acuerdo alcanzado con los bancos que aplazaba la deuda hasta el 2025 y reducía los intereses del 5 al 3,5%. El acuerdo ha permitido un ahorro de casi 26 millones de euros en estos tres años

También se pagó la deuda del Tranvía en su totalidad, completando el último pago en marzo de 2016. De esta manera se saldó la totalidad de la aportación pública: 128,7 millones de euros.

Progresiva bajada del IBI

Desde 2016 se ha bajado el tipo del IBI desde el 0,64 al 0,42 para el conjunto de viviendas e inmuebles, que suponen el 99,8% de las existentes en la ciudad (incluidos bares, comercios, oficinas, o negocios situados en los bajos o en los pisos, porque tiene la misma consideración que las viviendas con las que comparten edificio). Ello ha supuesto una rebaja del tipo del 35% en estos cuatro años.

Pero además, el Ayuntamiento solicitó en enero de 2018 una actualización de los valores catastrales para toda la ciudad, al cumplirse el plazo establecido de cinco años desde la última revisión del catastro, la del año 2013.

Esa revisión supuso una subida para los valores del suelo (y por tanto para impuestos como IBI y plusvalía) en los barrios más modestos, como la calle Antonio Leyva, en Oliver, Sobrarbe en el Rabal, Miguel Servet en Las Fuentes o Pablo Gargallo en La Almozara. El Ministerio confirmó una bajada lineal para toda la ciudad de los valores catastrales del 7% que ha empezado a aplicarse este año.

Esto supone que los recibos del IBI son desde este año entre un 4 y un 12% más baratos que en 2018 para el 99% de la ciudadanía: viviendas, pequeños comercios, talleres o negocios en los bajos de edificios residenciales. Con estos números Zaragoza es, en estos momentos, la capital de provincia española con el tipo más bajo en aplicación del IBI.

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