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Cuando todo sea como antes

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PSOE y Podemos nos han incluido en una loca partida de ajedrez consistente en ganar el relato de lo sucedido. El Storytelling es una técnica de comunicación política que se fundamenta en el hecho de que la gente comprende mejor la realidad con historias. Desde tiempos remotos, la humanidad se ha explicado el mundo con cuentos, mitos y narraciones. Por eso es más efectivo construir una narrativa que explique por qué debes apoyar a un partido que desgranar los puntos de un programa político, lo que se suele denominar –de forma peyorativa- “la lista de la compra”.

El juego por ver quien se apunta el mejor final para el relato va a tener un efecto inevitable: la sensación de hastío y decepción en el votante progresista, la desafección de los votantes de izquierdas tanto de uno como de otro, ya que la masa no hila muy fino y al final se impone el “todos son iguales”, gracias al sentido común imperante y la inestimable contribución de los observadores imparciales que desde su atalaya sintonizan con el sentir popular, cada uno por sus propias razones. En el siglo XXI el cinismo es caballo ganador.

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Alguien sensato se preguntará si ambos partidos no ven que esa táctica de hastiar a su electorado va a provocar una elevada abstención tanto en el PSOE como en Podemos. ¿Por qué Podemos no le da gratis la investidura a Pedro? ¿Por qué Pedro no le da algún ministerio potente a Podemos? ¿No ven que si vamos a elecciones gana la derecha?

Si conociéramos el objetivo estratégico de cada uno sin duda entenderíamos todo mucho mejor. Si el objetivo de Pablo Iglesias es cumplir algún punto del programa de Podemos para demostrar ante la Historia que “Sí se puede” y que Podemos es útil, sería entendible que prefiera arriesgarse a hundirse en otras elecciones antes que regalar el gobierno al PSOE a cambio de nada.

Si el objetivo de Pedro Sánchez fuese gobernar, no se entendería que no haya aprovechado la oportunidad de ser presidente hoy mismo con los votos de Podemos, PNV, ERC, etc. Lo tiene en la mano. ¿Por qué lo pone en riesgo?

Porque quizá su objetivo no sea que el PSOE gobierne, sino que regrese el bipartidismo. Si ese fuera su objetivo estratégico se entiende todo mejor. Vas a elecciones, el electorado castiga a Podemos, PSOE y, no olvidemos, Ciudadanos –Albert está pasando su peor momento– y probablemente, Vox, una vez visto que era un bluf. El PSOE perderá votos, sí, pero más perderá Unidos Podemos. Y quizá el bajón de los partidos nuevos haga emerger, de nuevo, el añorado país en el que PP y PSOE se repartían en país a turnos. Si este fuera el objetivo, Pedro lo habría cumplido aunque eso supusiera que Casado ocupara la Moncloa cuatro años. Ya habrá tiempo de devolver al PSOE a la Moncloa, cuando todo sea como antes.

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