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Crónica de un desahucio parado

Kutxabank pretendía desahuciar este martes a Rosa, una vecina de Zaragoza, pero la presión de alrededor de 200 vecinos ha impedido el desalojo.

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Rosa celebra la paralización de su desahucio.
Rosa celebra la paralización de su desahucio.

La movilización social ha impedido este martes que Kutxabank llevase adelante el desahucio de Rosa, vecina del barrio de San José, que lleva más de una década negociando con la entidad financiera y sufriendo una hipoteca con condiciones abusivas como el IRPH. El desahucio ha sido paralizado hasta nuevo aviso.

La primera movilización conjunta de las plataformas por el derecho a la vivienda y el movimiento feminista zaragozano ha conseguido doblegar a Kutxabank. Al menos por el momento. Este martes la entidad financiera pretendía ejecutar el desahucio de Rosa, una vecina del barrio de San José (Zaragoza), pero la presencia de unos 200 vecinos dispuestos a parar el desalojo ha motivado que el banco dé, por el momento, una tregua a Rosa y su familia.

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Desde primera hora de la mañana decenas de activistas y vecinos se agolpaban a las puertas del piso situado en el número 12 de la calle Mornes. Dentro de la vivienda, Rosa esperaba nerviosa. “No he dormido en toda la noche, estoy hecha una mierda y muy nerviosa” reconocía a los medios de comunicación. Acompañada de decenas de activistas y amigos, la espera se hacía eterna.

A las 8.00 comenzaron a llegar las primeras dotaciones policiales. Se acrecentaba la tensión. Desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca intentaron una última mediación, ante la posibilidad de que hubiese un problema de orden público si Kutxabank seguía insistiendo en realizar el desahucio ya que, a la presencia de unos 200 vecinos y activistas se sumaba el hecho de que, frente a la vivienda, había un colegio con niños pequeños que iban y venían por el patio mirando, sin entender, qué ocurría allá fuera.

Lo que ocurría era que Kutxabank seguía sin querer negociar. Le pide a Rosa que pague alrededor de 47.000 euros en total, pero ella necesita ese dinero para poder rehacer su vida. Una vida que se truncó cuando, en 2008, se quedó sola con sus hijos, una nómina de unos 1200 euros y una hipoteca de 960 euros mensuales.

Desde entonces Rosa comenzó su particular pelea contra Kutxabank:  una década de negociación, presión social desde 2011 -cuando acudió a Stop Desahucios-, un crédito personal concedido por el banco con más intereses, huelgas de hambre junto a otros afectados, etc. De nada sirvió. Mientras Kutxabank vendió su deuda y su hipoteca a un fondo buitre. Y el banco se quedó la casa de Rosa tras subastarla.

Rosa se queda

Alrededor de las 11:00 se recibía la noticia de que la comisión judicial aparecería sobre las 11:30. Nervios. Tensión. Gritos de “este desahucio lo vamos a parar” que se acrecentaban cuando algún coche paraba en los alrededores. Hasta que por fin llegó la comisión judicial. Y lo hizo con la orden de paralizar el desahucio.

La noticia se recibió con júbilo en la calle y en la vivienda. La tensión y la ansiedad de los días previos dio paso a las lágrimas de alegría.  Gritos de “Rosa se queda”, “este desahucio lo hemos parado”, “sí se puede” o “contra los desahucios, lucha popular” resonaron en esta parte del barrio de San José, donde viven familias humildes y trabajadoras.

 

“Estoy muy contenta, aún no me creo que se haya suspendido el desahucio. Es un arma para seguir luchando contra Kutxabank, ojalá acepten ahora lo que pido que es la dación en pago”, indicaba Rosa tras confirmarse la paralización. La afectada celebraba que, tras una década de lucha, por fin veía algo de luz.

Por el momento Rosa va a permanecer en la vivienda ya que, asegura, “no tengo dónde ir”. Querría alquilar un piso pero, al constar en el registro del Banco de España que tiene una deuda, no lo consigue. Tampoco el Gobierno de Aragón le ofrece una solución habitacional, porque tiene una nómina.

Begoña Leza, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, explicaba por su parte que “Kutxabank tiene que volver a instar al juzgado el lanzamiento, señalar una fecha, y que transcurra un tiempo suficiente. Calculamos que habrá 2 ó 3 meses para seguir presionando y exigiendo la dación en pago que pide Rosa”.

De esta manera Rosa, trabajadora, con una hija con una minusvalía, seguirá peleando para conseguir que Kutxabank acepte su propuesta de dación en pago y le condene la deuda. Es, asegura, la única forma que tiene su familia de salir adelante.

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