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Cómo afrontar psicológicamente la crisis del coronavirus

Hablamos con la psicoterapeuta y psicóloga sanitaria Carmen Bes, especializada en Salud Laboral y Psicosociología.

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La psicóloga Carmen Bes, especialista en Salud Laboral y Psicosociología, explica para Cierzo Digital algunas pautas para afrontar psicológicamente la crisis del coronavirus. Crearse una rutina, aceptar el miedo o la incertidumbre y no dejarse dominar por el contexto son algunas de sus recomendaciones.

Desde el 13 de marzo, los españoles vivimos prácticamente aislados, sin apenas poder salir a la calle. ¿Qué pautas podemos seguir para que la situación, mentalmente, sea lo más llevadera posible?

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Las pautas tienen que estar dirigidas principalmente a llevar una vida lo más normal posible en esta situación tan excepcional. Es muy importante crearse una rutina, marcándose pequeños objetivos diarios y establecer una diferencia clara entre los días de entre semana y el fin de semana. Es vital moverse, hacer deporte, mantener los horarios de las comidas, etc. También, en la medida de lo posible, mantener el contacto con los seres queridos a través de la tecnología.

Por otro lado, es vital evitar el exceso de información sobre el COVID-19.  Es recomendable consumir información únicamente una vez al día para que la mente no esté constantemente con este tema en la cabeza. Hay que intentar que el estado de alarma mental inicial vaya bajando y vayamos pasando de la fase de sensibilización a la de habituación.

¿Está notando su sector un repunte de las atenciones psicológicas a causa de esta crisis?

Sí. Ha habido un repunte de personas que les afecta esta situación porque padecían ya antes situaciones de ansiedad. Y por otro lado, otras personas que tenían problemáticas de otro tipo, con el confinamiento y el cambio de sus circunstancias personales, no están pudiendo asistir a las terapias: madres con niños en casa, padres más ocupados… requieren esa ayuda pero no están pudiendo conseguirla. Por eso el Colegio Profesional de Psicología de Aragón ha habilitado el teléfono 876 036 778 para que todas las personas que requieran de atención psicológica por esta crisis puedan llamar. Estamos unos 200 voluntarios atendiéndolo, y está disponible de lunes a viernes de 8:00 a 20:00.

¿Cómo está afectando esta crisis a personas con patologías previas como depresión, estrés, ansiedad…?

Esta situación afecta negativamente tanto a la ansiedad cómo a la depresión. En el caso de las personas con depresión, pueden empeorar porque la posibilidad de que el entorno les aporte estímulos positivos disminuye considerablemente al no poder salir de casa y es más difícil para todos mantener un estado de ánimo positivo en esta situación. Y en el caso los trastornos de ansiedad el confinamiento puede llevarles a empeorar su problema por dos motivos: uno sería la gran incertidumbre que genera esta situación, que añade más miedos y dudas a los que ya tenía la persona anteriormente a la cuarentena y el segundo motivo es que justo la evitación de salir a la calle (por supuesto, así tiene que ser ahora), es lo que mantiene y hace que empeoren los trastornos de pánico y agorafobia.

“Éste es el virus de la incertidumbre, nos ha puesto a todos del revés”
Carmen Bes es experta en Psicosociología.

¿Es la incertidumbre por lo que vendrá, por cuándo pasará la pandemia, por cómo me afectará… el peor enemigo?

Sí. La incertidumbre y el miedo, que inevitablemente va a generar un montón de pensamientos negativos. Dependiendo de la situación de cada uno pueden aparecer unos u otros: que un familiar se contagie, perder a un ser querido, cómo voy a pagar la hipoteca el mes que viene… Decía Ortega y Gasset que “yo soy yo y mis circunstancias”, cada situación personal es diferente. La situación de incertidumbre genera sensación de descontrol que la mente no lleva bien. Éste es el virus de la incertidumbre, nos ha puesto a todos del revés. Nadie sabe lo que va a pasar.

El miedo, la ansiedad… son respuestas habituales del cuerpo a una situación inédita como esta. ¿Cómo controlarlos?

Querer controlarlo es la base de muchos de los problemas que pueden ocurrir. El exceso de control genera descontrol. La primera clave para no generarnos una mayor ansiedad es aceptar que es normal tener miedo y reacciones que nunca hemos tenido, porque nunca hemos vivido una situación como esta. Cuanto más intentemos no sentir esas emociones, más las vamos a sentir. Es prioritario darse un espacio al día para aceptar el miedo, sentirlo, estar conectados con eso que nos preocupa, en lugar de intentar no sentirlo. Cuanto más se intenta no pensar, más se piensa. Hay que aceptar que es normal que vengan dudas acerca de qué pasará, de que se pueda infectar alguien que queramos… y evitar, en esos momentos, consumir información.

¿Quiénes pueden pasarlo peor en esta crisis, a nivel mental? ¿Cómo deberían afrontarla?

Sin duda el colectivo sanitario, y también todas las personas que trabajan en los cuidados, como en centros de atención especial, residencias de ancianos, etc. En síntesis, todo el que está en primera o segunda línea de atención. Se les debería proporcionar ayuda psicológica para evitar que aparezca trastorno por estrés postraumático. Tienen que mantener las pautas que he dicho antes, el objetivo es tratar de mantener la serenidad dentro de todo ese caos que viven, la meditación, el ejercicio, hacer equipo, mantener la empatía y la conexión con los pacientes. Necesitan ayuda para poder gestionar el no poder ayudar a todo el mundo como les gustaría, para llevar el miedo a contagiarse sin que les bloquee. Por eso es importante que se enfoquen en todo aquello que están haciendo bien, que es mucho y tratar de no quedarse enganchados a los errores que puedan surgir.

Hay muchas familias con un estado de precariedad laboral enorme. La inestabilidad laboral es otra losa mental, con tanto ERE y ERTE que se ha puesto en marcha. ¿Qué podemos decirles a estos trabajadores?

Esta situación se lleva, mentalmente, mal. Con un estado de tristeza, rabia, impotencia… Pero esas personas tienen que hacer lo posible por no dejarse atrapar por ese estado, tratar de asumir que todo pasará y hacer lo posible por no tirar la toalla, no dejar de luchar, ya que no está todo perdido.

De esta crisis van a salir dos grandes grupos de damnificados: los que van a perder la vida o a sus seres queridos, y los que van a verse obligados a cambiar su modo de vida porque sus circunstancias económicas cambien mucho. Una de las mayores causas de depresión de un país es la pobreza y no hay tantos psicólogos en el Servicio Público de Salud como para atenderlos, por lo que espero que por parte de todos tengamos una respuesta hacia esas personas.

“Uno puede elegir qué acciones realiza y cómo responder al contexto”

Una de las recomendaciones que hacen los expertos es evitar el exceso de información. Pero, ¿cómo conseguirlo, en una sociedad tan hiperconectada como la nuestra?

Es una elección. El contexto es el que es, pero uno puede elegir qué acciones realiza y cómo responder al contexto. Hay que evitar mirar los grupos de WhatsApp a excepción de un par de veces al día, es responsabilidad de todos no divulgar bulos y podemos apagar o encender la televisión cuando nosotros decidamos. Es fundamental hacer higiene mental con la televisión y usarla también para entretener.

Por otra parte, podemos elegir informarnos por la prensa escrita, donde tenemos más control para elegir lo que leemos. Es importantísimo decidir qué medios de información se van a seguir y usarlos una o dos veces al día como máximo. Y si hay que apartar el móvil se aparta, no hay que ser adictos.

¿Debemos desligarnos de las redes sociales para frenar el miedo al coronavirus? ¿Eso no nos aislaría aún más en una situación de aislamiento social como la actual?

En las redes sociales hay gente que está aportando buenas ideas. Están bien si nos nutrimos de aquello que nos aporte, evitando esos lugares que están hablando constantemente del tema desde el punto de vista negativo.

Por otra parte, hay que preguntarse si ese supuesto aislamiento social sería no poder conectar con gente que se conoce o con la que no se conoce… Ahora habría que conectar con las personas que se quieren o echan de menos. No obstante, es cierto que hay personas que tienen pocas relaciones sociales y para ellos puede estar muy bien el uso de las redes sociales, pero ver a otras personas hacer cosas nunca puede sustituir al hacerlo con ellas. Limitar las redes no quiere decir no usarlas, sino hacerlo en momentos concretos al día.

“Es mejor pasar la pandemia en casa que en el hospital”

Uno de los colectivos que peor lo está pasando es el de las personas mayores, la mayoría de ellas solas. Son población de riesgo y no tienen el apoyo físico de sus seres queridos en estos momentos. ¿Qué consejos podríamos darles?

Te voy a decir los consejos que me ha dado, a mí misma, mi abuela de más de 90 años: Ponerse música, bailar, escuchar la radio, que el que tenga ventana que se asome, o al balcón. A quien le guste hacer labores, que las haga. Cantar, etc. Hay que llevarlo con paciencia y resignación. Y tener en cuenta que es mejor pasar la pandemia en casa que en el hospital.

Por otra parte, se trata de que los que somos jóvenes los llamemos, mucho, para hablar de muchas cosas, no para preguntarles qué tal están o por el coronavirus. Hay que escucharles, que nos cuenten sus cosas, que nos digan qué les gusta, etc.

Y si estas personas no se manejan bien con la tecnología y no saben, por ejemplo, hacer videollamadas, si al menos tienen un teléfono móvil podemos enviarles fotos nuestras, haciendo la comida, comiendo… en definitiva, de las cosas cotidianas que hacemos y que le dan sentido ahora a nuestra vida.

Vamos a intentar sacarle algo positivo a esta situación. ¿Puede servir para conocernos mejor? A uno mismo, a la familia, a los vecinos…

Claro, toda crisis genera una nueva situación. A partir de aquí van a construirse cosas nuevas. Espero que esto nos sirva para conectar con lo importante y aceptar que necesitamos a los demás. Los seres humanos somos humanos porque somos emociones, porque conectamos con otros como nosotros. Ojalá este encierro sirva para tratar de ser mejores personas, tener mejores relaciones, aprender para salir de esta ignorancia en la que vivimos, el consumismo,…

Creo que no le dábamos importancia a lo que de verdad nos llena: tocarnos, abrazarnos… creo que sí, que va a servir para que nos miremos a nosotros mismos y que nos demos cuenta de que queremos conectar con los demás. Eso lo sabíamos, pero ahora lo estamos sintiendo.

Tarde o temprano volveremos a la normalidad pero, teniendo en cuenta que la cuarentena se prevé larga, al menos de varias semanas más… ¿cómo afrontar esa futura vuelta a la rutina desde el punto de vista psicólogico?

Va a depender del contexto de cada uno, de las circunstancias personales. Creo que habrá una semana, unos días, de sensibilización en los que no será fácil hacer frente a la incertidumbre de qué es lo que va a pasar ahora. Va a haber personas que van a reaccionar con miedo a salir, porque ha habido mucho miedo para que nos quedemos en casa. Otras personas van a tener el efecto contrario, como una explosión de querer hacer un montón de cosas. Será un nuevo cambio al que nos tendremos que afrontar, los cambios requieren adaptación y tendremos que hacerle frente a algo nuevo, la vida no va a ser igual, va a ser diferente.

 

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