Inicio Cultura Belén Gopegui: «Las novelas tienen la capacidad de transformar la vida»

Belén Gopegui: «Las novelas tienen la capacidad de transformar la vida»

En un diálogo con la zaragozana Irene Vallejo, la escritora madrileña defendió la capacidad emancipadora y transformadora del arte y la literatura

0
Irene Vallejo y Belén Gopegui

«Belén nunca como centro el yo, sino el nosotros», así presentaba la escritora zaragozana Irene Vallejo a Belén Gopegui el sábado por la mañana en la cafetería El Ciclón de Zaragoza. La librería la Pantera Rossa traía a la escritora madrileña para establecer un diálogo con sus lectores con el pretexto de presentar «Rompiendo algo» (Debolsillo, 2019), una colección de escritos sobre literatura y política. Irene Vallejo describió la escritura de la autora invitada como «limpia», como «palabras descalzas sobre suelo» y «textos ágiles» con un sutil sentido del humor.

Temas recurrentes en el último libro: justicia, revolución, comunidad, y además, las claves que, según la autora, atraviesan todas sus obras, pero que de ello «solo te das cuenta después», como por ejemplo, una sociedad que alienta la competición entre los individuos. Este tema se halla en una de las obras que Gopegui más reivindica, su obra juvenil «El balonazo»: «Le estamos diciendo a los niños y niñas que lo importante es participar, cuando todos los mensajes que les damos son de que lo importante es ganar, los estamos volviendo locos». Para ella esta es una sociedad «hecha para que solo pasen los que ganan, y hay que discutir por qué nos obligan a dividir el mundo entre fracaso y éxito»

Hay veces que divertirse es bastante aburrido.

Fruteria online

En uno de sus relatos, Gopegui discute a Sánchez-Ferlosio la oposición entre hacer cosas por deber, por sentido de la historia, y cosas para divertirse. «Me dan rabia estas contraposiciones, como si tuviera que elegir entre hacer una cosa bien porque me lo ha dicho mi partido, mi sindicato, o alguien que me obliga, y si quiero disfrutar tengo que disfrutar haciendo tonterías. Hace mucho tiempo leí una frase, creo que es de Beaudelaire, que nunca he vuelto a encontrar, que decía ‘hay que trabajar porque trabajar a veces es más divertido que divertirse’. Hay veces que divertirse es bastante aburrido.

El arte como herramienta de transformación

Otra clave que atraviesa la obra de Gopegui es al servicio de qué están el arte y la literatura. La famosa idea de la inutilidad del arte: «Te colocan en un dilema sin sentido, o bien el arte es inútil o bien cuando dices que es útil es que lo vas a instrumentalizar» y lo contrapone a los programas de televisión: «todos esos programas de la tele no pretenden ser útiles, pero claro que están al servicio de algo, a la idea de que la sociedad no se puede cambiar». Pues bien, «las novelas todavía son un instrumento poderoso, aunque la vida cada vez nos hace más difícil leer. Nos pegamos mucho tiempo leyendo en las pantallas y cada vez menos tiempo para sumergirnos en el libro. Intentan apartarnos de eso, porque saben que la gente que lee tiene una especie de reserva, de ‘recamara’ que las hace imprevisibles. Las novelas tienen la capacidad de transformar la vida».

Nadie dice «me he leído una novela y, oye, me ha dejado pensando que la vida no tiene sentido y que la naturaleza humana es una mierda. No sólo no se critica eso, es que se ensalzan obras por eso».

 

La autora animó a la reflexión sobre las historias que normalmente nos cuentan en series, en películas y en novelas porque «las historias que nos cuentan nos pueden hacer recordar las historias que no se nos cuentan». Gopegui señaló la costumbre extendida en la sociedad actual de criticar las novelas en las que se atisba algún contenido político por «panfletarias» y se preguntó por qué nunca se critica una obra por lo contrario: «nunca se dice ‘qué poco panfletaria esta novela, que no me ha infundido ningún valor y ningún ánimo para cambiar nada y me ha dejado aquí sentada diciendo ‘qué asco de mundo’. Nadie dice «me he leído una novela y, oye, me ha dejado pensando que la vida no tiene sentido y que la naturaleza humana es una mierda. No sólo no se critica eso, es que se ensalzan obras por eso».

El esfuerzo de crear nuevas ideas

Irene Vallejo recordó el poso que algunos profesores dejaron en el pensamiento de Gopegui, y en particular citó una frase de uno de ellos, profesor de Filosofía: «el esfuerzo que debe hacer un cerebro para admitir una idea nueva es enorme, y es la clase de esfuerzo que menos personas están dispuestas a hacer». «Él no lo sabía» -ríe Gopegui- «pero la ciencia iba a darle la razón». Hay experimentos científicos en los que han visto el desgaste que se produce en la corteza cerebral cuando estás generando una idea nueva. A veces te pone hasta de mal humor». Con esto, hila una defensa de que la Filosofía no desaparezca de la Enseñanza, que lejos de ser un canto idealista a las Humanidades, para ella significa que los científicos son los que más necesitan la Filosofía, puesto que se podrán crear sistemas más eficientes, pero olvidaremos «para qué».  «Sin ese para qué, sólo crearemos mejores sistemas de opresión».

Los científicos son los que más necesitan la Filosofía, porque si olvidamos «para qué»,  sólo crearemos sistemas de opresión más eficientes.

Pero también hubo tiempo para hablar del fenómeno de las series, y Vallejo aludió a la experiencia cinematográfica de Gopegui. «El problema no son las series», que Gopegui defiende por su carácter de obra de inteligencia colectiva, «el problema es llegar a casa tan cansado que solo admites ver una serie, porque la capacidad de concentración que requiere el paso de introducirte en la lectura, que es un paso difícil, que es el esfuerzo de hacerte una idea nueva, ya te lo han quitado, ya has gastado ese exceso de energía que tenías por la mañana».

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here