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Balance y retos de Margarita Robles en Defensa

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El balance de Margarita Robles al frente del Ministerio de Defensa durante este año y medio no parece especialmente edificante, de hecho, en muchos aspectos su parecido con la gestión de María Dolores de Cospedal o Pedro Morenés resulta innegable. Por otra parte, y aunque parezca contradictorio, tampoco se puede obviar que existen diferencias considerables con sus predecesores o que, en ocasiones, pareciera que toma decisiones obligada, lo que hace que se produzcan contradicciones y tensiones de consideración.

El balance

  1. El despido de los militares temporales
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El primer punto oscuro de Margarita Robles —y no menor— en la dirección del ministerio de Defensa ha sido la gestión de la temporalidad de los militares de tropa, los cuales al cumplir los 45 años son despedidos. En este caso, el PSOE llegó a registrar solo unos meses antes de entrar en el ministerio una propuesta para paralizar su expulsión, de la cual Robles se olvidó nada más llegar al mismo. El sentimiento de engaño, abandono y traición es generalizado entre los militares de tropa temporales.

En este caso no se puede negar que han existido intentos de parchear la situación, con convenios para que los militares temporales puedan ocupar plazas en determinados puestos de trabajo públicos, pero esto dista mucho de la solución real y de la promesa socialista: un ley de carrera militar única para todos los efectivos castrenses.

  1. Las muertes por negligencia

Margarita Robles comenzó su andadura en junio de 2018 tras la muerte de cuatro militares en tres siniestros de vehículos militares en solo dos semanas —un Lince en Malí y dos BMR—. Se sabe a día de hoy que el Lince siniestrado en Malí carecía de la ITV en vigor y que, ambos, son trampas mortales en las que han fallecido más de cuarenta militares. En el caso del BMR, uno de los siniestros se produjo cuando uno de estos vehículos atropelló de noche a un militar, tras ello se compraron cámaras térmicas. Robles no ha hecho nada por cambiar ni mejorar la situación, ni siquiera ha abierto investigaciones para aclarar lo sucedido. Debido a ella, Elena, la pareja de uno de los militares fallecidos y militante socialista, se suicidó.

Con este comienzo, el año 2019 ha terminado convirtiéndose en siniestro. Dos aeronaves de entrenamiento que llevaban años en el punto de mira por su necesidad de renovación cayeron al mar y fallecieron tres militares; un cuarto militar falleció en un entrenamiento con fuego real sin llevar la correspondiente protección contra proyectiles, la cual podría haberle salvado la vida, pero se pudría en un almacén; y un quinto más pereció en una prueba de unidad que ya había sido cuestionada cuando en 2016 fallecieron dos militares —un capitán y un soldado— y se acordó realizar un peritaje sobre dicha prueba, algo que jamás se llegó a realizar. Margarita Robles tuvo un año para evitar estas muertes, pero no lo hizo. El balance final, por tanto, no puede ser positivo: cinco muertes que podrían haber sido evitadas y que en otro país le habrían costado la dimisión.

  1. Un ejército ultraderechista

Otro de los problemas heredados por Margarita Robles al que no ha encontrado solución alguna es el predominio del pensamiento ultraderechista en las Fuerzas Armadas. De hecho, incluso lo ha reforzado, pues la contestación a los más de mil mandos militares que firmaron un manifiesto fue extremadamente tibia, lo cual contrastó con la actuación sobre el cabo Marco Antonio Santos Soto, firmante del manifiesto antifranquista. Se le impusieron tres faltas graves, algunas de ellas en una lamentable cacería tras revisar sus publicaciones pasadas en las redes sociales. Por si no fuera suficiente, se le impuso una falta muy grave que, recientemente, ha supuesto su expulsión, la cual, además, no puede ser más vengativa, pues le quedaban solo tres meses para cumplir 45 años y abandonar las Fuerzas Armadas. Ni siquiera le dejaron irse.

  1. El acoso sexual en las Fuerzas Armadas

Un  cuarto problema de gravedad derivaría de la impunidad del acoso sexual en las Fuerzas Armadas. En los últimos tres años –2016, 2017 y 2018– se han producido 90 denuncias, lo que supone que la mujer tiene entre cuatro y ocho veces más probabilidades de sufrir un episodio de acoso, agresión o violación en un cuartel que en las calles. Si la alta tasa de denuncias es alarmante, la baja tasa de condenas –1 de 90– convierte el acoso sexual en un auténtico drama para las mujeres que lo sufren. Por si esto no fuera ya de por sí un escenario tétrico, de los 14 condenados solo dos fueron expulsados y uno de ellos cuando ya estaba jubilado. Si es difícil conseguir una condena –menos de un 8% de condenas en el acumulado desde 1988–, que el condenado sea expulsado no lo es menos.

  1. El desastre armamentista

Tras más de 30.000 millones de euros tirados literalmente a la basura en armamento innecesario o deficiente como el submarino S-80 –no flotaba–, el carro de combate Leopardo –terminó abandonado en hangares por falta de combustible–, el avión A400M –problemas de motor y deficiencias provocaron que España quisiera cancelar la mitad del pedido, pero no pudo por las multas– y otros muchos fracasos, el año 2019 se cerró con otro nuevo fracaso: el blindado 8×8. Un vehículo del que se pensaban adquirir casi 1.000 unidades a razón de 4.000 millones de euros para gran beneficio de Santa Bárbara General Dinamics, pero los retrasos y los fracasos han dejado de momento este vehículo en un limbo. Con todo, hay algo peor: estos vehículos se comprar para sustituir a los obsoletos BMR, pero en 2007 ya se compraron RG-31 y Lince para tal sustitución. Vamos a sustituir los BMR… ¡dos veces!

Los retos

Ante este escenario, lo que cabría esperar por parte de Margarita Robles es que aportara lo que sus predecesores no hicieron. Por un lado, adecuar nuestras Fuerzas Armadas a los estándares europeos eliminando la Justicia militar, introduciendo sindicatos, externalizando las auditorías e implementando una carrera militar única para todos los efectivos. Con estas medidas quedarían en buena parte resueltos la mayoría de los problemas antes planteados o al menos comenzaría a avanzarse en la solución.

Por otro lado, y no menos importante, sería necesario y positivo un replanteamiento de las Fuerzas Armadas en cuanto a modelo, objetivos y efectivos. Reducir efectivos para minimizar costes, rebajar las compras armamentistas y replantear las funciones militares debería haber sido una diferencia entre socialistas y populares. No lo ha sido. Seguramente, necesitamos menos militares, muchos menos, pero mejor preparados y equipados.

 

 

Luis Gonzalo Segura, exteniente y escritor. Autor de las novelas Un paso al frente (2014) y Código rojo (2015) y los ensayos En la guarida de la bestia (2019), sobre el acoso sexual a la mujer en el ámbito militar, y El libro negro del Ejército español (2017), sobre la corrupción, las negligencias, los abusos y los privilegios en las Fuerzas Armadas españolas 

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