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25.000 hectáreas de regadío con los ríos en declive: ¿la pieza que cierra el puzzle de ‘Tocilandia’?

El Gobierno de Aragón impulsa la transformación de amplias extensiones de secano en varias zonas de la comunidad mientras la demanda de alimento del ganado, especialmente del porcino, sigue creciendo a un ritmo tan desmesurado como la cabaña: más de 15.000 toneladas diarias de pienso

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El Gobierno de Aragón se marca como objetivo haber transformado 25.000 hectáreas de secano en regadío entre la actual legislatura y la anterior.

¿Es el regadío la pieza que faltaba para cerrar el puzzle de ‘Tocilandia’, la apuesta del Aragón oficial por una ganadería industrial que ha situado la cabaña del porcino por encima de los ocho millones de cabezas (más que en Cataluña), el número de granjas por encima de las 4.400 (seis por municipio) y el volumen anual de animales sacrificados (no todos en la comunidad) en el entorno de los veinte millones?

Esa cabaña, al ritmo de entre dos y 2,5 ciclos de engorde por cuadra al cabo del año, supone que esos ocho millones de lechones se transforman en entre 1,4 y 1,7 millones de toneladas de canales (a 87 kilos por animal, según el Ministerio de Agricultura) en un proceso que requiere, según la fase de crecimiento en la que se encuentra, entre 700 gramos y tres kilos diarios de pienso.

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Eso supone una demanda diaria de en torno a 15.000 toneladas de alimento para ganado solo en el porcino, sin incluir el bovino ni las aves, que son los otros dos sectores de la ganadería que se encuentran en plena fase de expansión en Aragón.

Ese crecimiento de la cabaña porcina coincide con varios movimientos estratégicos en la comunidad: uno es la apertura de mataderos en Zuera, Ejea y Binéfar para tratar de retener el valor añadido del negocio, aunque solo la primera de esas tres plantas está controlada por capital local, en este caso el Grupo Jorge; otro, los preparativos para el área de transformación de la empresa leridana CAG en Épila, y, por último, la estimulación de la transformación de secanos en regadío, algo que parece guardar una estrecha relación con el desarrollo del sector y con la cobertura de su creciente demanda de alimento.

La rentabilidad, la eficiencia y el medio ambiente

El Gobierno autonómico se ha marcado como meta haber transformado entre 2015 y 2023 un total de 25.000 hectáreas de secanos, con el “objetivo principal” de finalizar “aquellos proyectos de creación de regadío que llevaban décadas pendientes de finalización, en áreas donde las diferentes administraciones habían efectuado cuantiosas inversiones hidráulicas que no habían prosperado”.

Ese programa, en el que “ya están en marcha [las transformaciones de] más de la mitad” de las superficies, contempla “la movilización de una inversión total de 350 millones de euros y la creación de 1.000 empleos equivalentes”.

A esa previsión de puesta en riego de campos se le suma otra línea de trabajo centrada en la modernización de las zonas de regadío ya existentes, con la asignación de “48 millones de euros para subvencionar las obras de modernización de 57 proyectos de modernización integral de regadío que suponen 16.740 hectáreas y 2.530 regantes beneficiados”. La pasada legislatura, la inversión en este campo alcanzó solo en Huesca los 134 millones de euros, con 48,5 de ellos a cargo del ejecutivo, en 37 actuaciones.

El grano que sale para regresar como pienso

“Estas ayudas -señala la DGA- persiguen mejorar la rentabilidad de las explotaciones, una mayor eficiencia en el uso del agua y la reducción de las afecciones ambientales del agrosistema productivo”.

Esa política, sostiene el consejero de Agricultura, Joaquín Olona, es una de las “más efectivas para asegurar la sostenibilidad económica y capacidad de generación de empleo en nuestro medio rural, suponiendo una de las herramientas clave en la lucha contra la despoblación”.

No obstante, algunas fuentes matizan ese vínculo entre la expansión del regadío y la consolidación de ‘Tocilandia’, ya que buena parte de la producción aragonesa de forrajes como el alfalfa se dedica a la exportación (una vez deshidratada) mientras otros productos como la fruta o los hortícolas carecen de relación con el sector ganadero.

Las mismas fuentes llaman la atención sobre el hecho de que el grueso de los piensos que el ganado consume en Aragón se fabrica en comunidades como Cataluña, aunque en este caso sí que se da por hecho que parte de la producción de maíz y cereales de las nuevas zonas de regadío acabaría saliendo del país como grano para regresar molido y revalorizado como ocurre ahora.

Más demanda de un agua menguante y en proceso de deterioro

En cualquier caso, esa política de expansión del regadío choca con los criterios de entidades como la Ponencia de Cambio Climático de la Mesa del Agua, el organismo creado a mediados de la pasada década para releer y actualizar el Pacto del Agua, que sitúan en el horizonte unas dudas más que razonables sobre la disponibilidad de ese recurso en un futuro próximo.

Las conclusiones de la ponencia advierten que las aportaciones de los ríos ya se han reducido un 10% en Aragón como consecuencia del calentamiento global y pronostican que, de acuerdo con los pronósticos climáticos, va a seguir haciéndolo de una manera escalonada: un 12% hasta 2040, un 21% en los siguientes treinta años y otro 19% entre 2070 y 2100.

Ese ‘efecto invernadero’ también está provocando la reducción de las precipitaciones, con una previsión de caída del 15% en los próximos treinta años, y el aumento de la evapotranspiración de las plantas; es decir, una menor disponibilidad del recurso al mismo tiempo que aumentan las necesidades de los vegetales.

No es el único punto de fricción con la conservación del medio ambiente que presenta el modelo de desarrollo de la ganadería industrial en la comunidad. Entre los otros, el principal se halla en la contaminación de las aguas, que ya afecta a más de una decena de cauces y cerca de cuarenta acuíferos en toda la cuenca del Ebro, con efectos como que el año pasado se detectara la presencia de nitratos en las redes de agua potable de más de treinta municipios aragoneses.

 

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